Una aprensión inquietante, una desesperación desconocida y descontrolada, un aburrimiento exasperante. Características propias de un claustro, de una libertad reprimida. El hacerlo todo y no hacer nada encierra en cajas metálicas frías, dolorosas y herméticas, que sólo se abren desde afuera por la mano de un viejo amigo que apoya, que ama, que llora, que es humano. |