En esta vigilia no tengo cordura mandan las entrañas, manda la piel caliente, esta noche no conozco la calma.
Vuelan mis manos a tu espalda… te alerta mi roce.
- Te deseo- … suspiro en tu cuello, y entrelazo mis dedos a tu cabello.
Pasión intensa despierta, comienza el calor a derretirme la miel humedeciendo mi entrepierna; traviesa controlando las ansias me acerco a tu boca, dibujo con mi lengua su contorno, y me alejo hasta que el deseo nos duela, me jalas hasta la distancia donde no cabe ni el aire entre nosotros; beso-mordida con el que nos devoramos hambrientos, las manos trazando suavemente mapamundis con los dedos, y tus besos corren presurosos a mis pechos disolviéndolos como caramelos. Me pierdo por completo en el torrente en que se convirtió tu cuerpo.
Amándonos sin restricciones, llegas a sitios jamás explorados, sin ponernos freno a los antojos; ya no se que es lo que me trastorna, si tu fuerza animal o ese cambio repentino a ternura y cadencia delicada.
Los pensamientos... esos hace rato se perdieron, todo es sensorial, solo olores… sabores… sonidos… fundidos somos mezcla de marfil con ámbar.
Amantes en salvaje ritual invocando la lujuria de la noche, canto de pasión en gran serenata a las estrellas.
¡De pronto!... silencio un instante… extraviándonos en el más dulce éxtasis.
Tendidos, agotados entre las olas de humedad, volvemos poco a poco a la realidad, distinguimos los ruidos de la madrugada mezclados con nuestro aliento, y la calma se apodera de nosotros, pero nuestras miradas continúan atadas, ardiendo la piel nuevamente.
Sombra Azul
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