Hoy me encuentro sentado
frente a un niño con ojos de piedra,
sus facciones frías me dan miedo
y a él se supone, debo entregar mi vida.
Si me conocieras...
sabrías que lucho solo, en la oscuridad,
que con cada día me acerco más al abismo de la locura;
este es el principal de mis males.
Lo sé; no quieres entender
mi llanto silencioso.
No quieres entender esta necesidad de luchar
hasta que no quede nada de mi.
Estas son mis batallas, mis habilidades, mis demonios,
es la guerra que se, no ganaré.
Pero, tengo que librarla a diario
para sentirme vivo.
|