No te culpes,
ni me culpes,
por la sangre que derramaron,
aquellos nuestros ancestros,
que sin elección nos tocaron.
Podemos sí queremos,
corregir o subsanar,
aquellos terribles y grandes fallos,
fallos que cometieron por las durezas de un pasado,
de conquistas y poderes,
de vencedores y derrotados...
Con tu alma y la mía,
corazón en mano...
lápices y plumas de mil colores,
la historia la pintamos.
Por la unión de los pueblos,
como si fuéramos hermanos... |