érase una vez
un grupo de isleños-chilenos
deseosos de contar una historia
sin más ambición
que contar una historia
tenían esa historia
sobre personas
y lo complejo que es vivir la vida
vivir hasta que se acaba la historia
buscaron los contactos
buscaron los actores
consiguieron una actriz
y empezaron a grabar
alegre e inocentemente
De pronto
apareció
el de cine director
que empezó a dirigir
y era tan isleño-chileno como ellos
pero con gusto sofisticadamente
isleño-chileno
y la película sobre la vida
se concentró en un juego de luces
sobre una tetera que hierve
y la actriz que sirve un té
la modesta ambición de mostrar
lo complejo a través de lo complejo
fue abducida por la inmensa ambición
de mostrar lo complejo a través de lo nimio
cosa que nadie entiende
pero si dices que no entiendes, eres poco sofisticado
pecado capital del código penal de la Isla intelectual de Chile
|