|
La Mujer es... La mujer es un ingrediente milenario con sazón tan concentrado que si en gota osa deslizarse y jugar en el paladar de un hombre, fausto puede pregonar que ha saboreado el cielo. En su baile de cintura se despiertan latidos cuan tambor de África que hace su ofrenda a Dios. La dicha toma forma al recorrerla y escalarla y al descenderla cuan colinas de placeres. Es arquitectura exquisita e impar, pues en el caudal de las mujeres cada una tiene un secreto en su voluptuosidad. En espectacular apertura de concierto su sonrisa da un espectáculo, su caminar envuelve en su arte, su fragancia desvela en su hipnotismo, su idiosincrasia corrompe en su carencia de vergüenza, y como si fuera poco, sus ojos anonadan y pierden en su hermosura. La piel femenina brilla coqueteando con el sol y guiñándole el ojo al resplandor de la luna, es comarca y plana, dilatada y picuda, dócil y afanosa, tez moldeada con la pulcra invitación a la caricia y la adoración. Se desvuelve en el aire con códigos de ternura inscritos en su voz, mientras su canto calla el sonido del mundo que se enmudece a escuchar lo que susurra; secretos del amor envuelto entre la historia de la lucha y de la vida del corazón de madre. Nos corrigen, y sin esfuerzo nos ensalzan con su indiferencia reversible a su gusto… Elevan oraciones: más de un desdichado vendería su alma por una. Despiertan maldiciones: más de un desdichado vendería su alma por deshacerse de una; siempre habrá quien no conciba entender tan delicado, exquisito y poderoso regalo. ...así es la mujer... La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |