OTOÑO SEPIA 11 de julio 2006
Mujer, dulce y eterna esperanza, mi deslizar por la vida fue un paso anhelando encontrar la fuente donde beber del agua que me diera tranquilidad y descanso en mi difícil caminar por esa ruta.
En ese deslizar cruce paramos solitarios y selvas de emociones buscando una compañera en quien reclinarme, así agobiado recorrí mi cansada odisea que me llevo a situaciones difíciles, donde pase entre tropezones inseguros buscándote cerca de mi para de noche recargar mi jornada y mirar estrellas para hacer juegos de luz en nuestros ojos, los dos beberíamos en las estrellas agua de calma que nos salpicaria con astillas celestes y lagunas de luz.
Sueños de un solitario cuando la vida se escurre, buscando un final dulce y una apacible compañera junto a la cercanía del poder que se siente guiadonos en nuestro deambular por la mejor vereda, no la única, pero si la que mas nos conviene después de ese azorado vagar bautizado con las campanas de una torre de iglesia en el abandono, promesas de santos entre vidrios rotos y pájaros acarreando hilos de crepúsculo para mullir sus nidos, hormigas fantásticas perforando túneles que acorten el camino hacia el fin, tintineo de preces grabadas en los reclinatorios entre vetas de madera, con rasguños que lloran invocando el perdón que llevamos pegado pero no miramos, yo nací perdido entre las costuras de mi alma, tintineo de palabras y pasos por la vida, sombra de un caminar mojado de luz, mi espalda asoleada quedo atrás.
Dime mujer no quieres unir el resto de este sendero a unsolitario para cantar con los pájaros dando trinos de color a las nubes de algodón de cielo y balar de ovejas, juntos recostando nuestro cansancio en una almohada de amor acompañados de una vida paralela, en la oración de dos peregrinos.
Canta mujer a la vida entre pespuntes de aguja de cielo y rosas de estrella, guía al marino perdido en su cielo infinito de esperanzas, velas sin tristezas, oro de sol en tarde de otoño, crepúsculo sepia con hojas de sol entre tesoros de nuve, compañía en la vejez y amor añejo, inmaculada existencia bailando con la flauta de todos los tonos, bendecido el espíritu por el gran flautista desde el vació de una caña de bambú.
® Gustavo García Gutiérrez
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