Como barco a la deriva
con la bandera rota, el espíritu herido;
esperando ser tragado por las fauces del océano
para acabar con la agonía.
Las aguas tranquilas y la noche estrellada,
no brindan consuelo al dolor que me embarga;
ignore las señales de advertencia,
maté al ángel que traía esperanza
por creerlo blasfemo.
Tontamente, malgasto lágrimas
por el ángel que he asesinado;
tendré que vivir con el recuerdo
imposible de olvidar.
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