Penúltimo adiós
A tus encantadoras mentiras,
a tus silencios cercanos,
a todas aquellas teorías
que formé durante años…
Hoy les dedico mis letras
a tus miradas inquietas,
a tus absurdas promesas,
y a tu ciega inconciencia.
A la daga que al usar erraste
al dejar mi corazón sangrante,
latiendo a ritmo de un bolero,
danzando a solas en un tango.
En el quicio de la puerta
he dejado arrinconado
el olvido que he olvidado
y hoy descubrí humillado
cubierto de polvo añejo
ahí se quedó esperando
con un olor a dolor viejo
y a punto de ser sepultado…
el olvido que te había guardado
hoy saltó de pronto ante mis ojos
lo miré y encontré tristes despojos
de lo que ayer fue y quise tanto.
El penúltimo adiós lo dedico
a tu sonrisa al marcharte,
mueca que no dibujó tu cara
pero en ella yo adivinaba,
sonreías al irte marchando,
mientras impasible te alejabas
ignorando todo el llanto
que entonces te regalaba.
Y así como te marchaste
un día volviste a mi lado,
pidiendo que el olvido
borrara todo el dolo
con que me había herido.
Como siempre te complazco
tu pedido ya está hecho,
en gemidos de boleros
y arranques de un tango…
hoy te doy los adioses
que te había guardado.
Mas no es un adiós definitivo,
ni tampoco el fulminante,
tan sólo el que antecede
al que al recuerdo mate.
El penúltimo adiós te regalo,
que no tiene vida eterna,
el último llegará bailando
sin que yo me de cuenta.
el penúltimo hoy te digo,
sabiendo el fin de la historia,
el último llegará el día
en que pases a mi lado
y sin darme cuenta te diga
el adiós que aun te guardo.
Esa será la despedida,
cuando roces tú mi mundo
y pierdas mi mirada
que se irá sin reflejarte,
sin tocarte siquiera.
cuando te encuentre
y así te des cuenta
de que ya no me haces falta,
de que no por ti me mato…
la despedida hace gala
de paciente elegancia,
y de elegante paciencia,
en estos renglones te dejo
el que antecede a la derrota
de los recuerdos que luchan
por no ser olvidados…
un adiós que amenaza
con no llegar nunca
pero lento viene arrastrando
los dedos por la cornisa
de cada ventana ausente
en la que te reflejabas.
El adiós lo canto en poemas
que jamás serán escritos
ya que cuando este llegue
no habrá quien los escriba,
sólo habrá silencio ausente.
cuando desaparecen estando presentes, cuando pierden importancia, cuando ya no te duele, ni siquiera te das cuenta de que pasó a tu lado y sin percatarte simplemente lo has olvidado... y otro presente ha llegado, el que en verdad vale, para el que el dolor te ha preparado... para que sepas reconocerlo...
|