TARDE GRIS
Arena suave en sendero inmóvil,
señales dejadas en ese laberinto,
gaviotas que graznan celosamente ,
en el espejismo del mar azúl.
El centelleo resplandeciente del sol,
Formando un dosel de ensueños dibujados,
que abanica el paisaje de la inocencia de la vida,
mirando el sendero del pasado y del futuro.
Extasiada por la bruma de la tarde,
camino sin cesar por la estela del lugar,
sopla la suave brisa alborotando mi silueta,
junto al murmullo de las olas embravecidas
que se vuelven en oleajes de esperanzas.
Se reflejan las figuras de hombre y una mujer,
que nacen en el nimbo de la nada,
deslumbrado por la luz de un amor incierto,
en aquella tarde gris.
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