Tan solo como la palmera de aquel jardin. Extraño o especial, todo daba, al fin y al cabo igual, no estaba en la manada y eso era lo que interesaba. Lo mismo era un vagabundo que un poeta, si no aceptaba la sociedad. Era quizas, en aquellos tristes y oscuros años el tequila mi compañerom que abandonaría más tarde, encandilado por el ginebra y más tarde aún encandilado por una mujer.
Sucia y con no más luz que una vieja lampara parpadeante, la Virgen y John Lennon eran los unicos cuadros en mi pared. Las grietas ya eran de por sí bastante decoracion para un poeta. No recuerdo hacia cuanto tiempo habia ordenado aquello. Habia algo que de entrada llamaba la atencion a los ojos de los contados visitantes. Aquella flor sobre la mesa, una flor que, sin dar luz, alumbraba.
Pero, no nos engañemos, nadie leia aquellas poesias mas propias de un teatrillo que de un hombre formado. No me estremecia yo al pensar que habia algo en esta vida que con menos esfuerzo daba mejor vida. Cada fracaso resultaba ser otro fracaso que cual cristal rajaba sin piedad mi corazon.
Cuando me preguntaban si tenia claro que queria para mi vida, respondia sin pensarlo : " No se donde estoy, no se donde voy, pero aun...aun me queda el rumbo" No habia pensado aun en solucionar mis problemas, me preguntaban y yo respondia: " De momento, no solucionare nada,
lo escribiré primero".
A veces me siento extraño e irrumpo en un torrente de lagrimas, es entonces cuando renace en mi cabeza la poesia, aquellos versos de los que aprendi, aquella fantastica moraleja escondida en la estrofa de una cancion: " Las lagrimas, para llorar cuando valga la pena"
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