Un ciervo mataba siete leones la tarde de los mil cometas. Mientras tanto, Caín y Abel se divertían jugando a la rayuela, los bosques seguían ganándole terreno a la ciudad y los motores dejaban de funcionar, contaminados por el aire puro. Aquella tarde, en que dios compartió un café con el diablo y juntos rieron recordando viejas anécdotas, dos enamorados caminaron juntos, tomados de la mano y se juraron amor eterno.
Aunque, acaso, lo realmente importante es que al día siguiente, cuando la tierra volvió a girar al derecho, los pájaros dejaron de atacar escopetas y el sol dejó de mostrarse de noche, ellos siguieron juntos.
(Cuento inspirado en el texto "desviando la historia" del cuentero "kankara")
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