Aquella noche, él soñó con su casa. Soñó que una mujer había destrozado las cerraduras y los cerrojos, había arrancado las rejas y roto los candados, había robado las cortinas y había hecho trizas puertas y ventanas.
Despertó, sonrió, y la miró durmiendo a su lado. Era aquella que lo había dejado sin defensas.
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