La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - kaleole - 'La vía imposible'
La vía imposible
El viento azotaba nuestras caras como si tratara de preservar la virginidad de aquella vía de la misma forma que había pulido la majestuosa pared de granito de la que colgábamos. Me sentía en forma, con los músculos en tensión y las manos fuertes como garras. Mi compañero y yo, formábamos un equipo potente con ansias de superarnos en cada escalada.
Era inútil que el viento y el frío se empeñaran en tirarnos abajo, íbamos a abrir una herida en aquella pared de ochocientos metros por donde nadie lo había intentado. Ante nosotros, el paso más complicado de aquel intento al que habíamos bautizado "rayo de luz". Lo llamamos así porque, desde abajo, entre los muros que la escoltaban, asomaba la esperanza que nos dibujaba el camino en forma de rayo de Sol.
Me tocaba ir de primero a mi y la dificultad era de 9a. Nunca había superado un grado semejante, pero aquel día, aquella pared, aquel fuego dentro de mis brazos y aquel hielo en mi cabeza, me daban la mayor seguridad que nunca había tenido ante semejante desplome.
Mi compañero desde la reunión me aseguraba y discutíamos la forma de ganarle la partida a la pared y a nuestros propios límites. No fue fácil. Me lancé a ello y al instante, colgaba de mis brazos sobre un vacío, que lejos de aterrarme, me atría... A menudo pienso que ésto es como una droga, que provoca en mi cabeza la más placentera de las sensaciones haciéndome sentir incomprensiblemente bien.
Mis fuerzas al límite, mis dedos adheridos a aquella pared, apegándose a ella en contra de las leyes físicas, mi cabeza luchando contra la razón y yo progresando en aquel muro de piedra, que muchos sólo verían como eso: piedra.
LLegó el momento decisivo. Aquel movimiento sólo iba a permitir, que en tal osado intento de violar los miles de años de solitaria existencia de aquella pared, un único dedo fuera el arma que yo pudiera esgrimir contra ella. Era como mi vida. Injusta.
¿Cómo después de haber llegado hasta allí me iba a dar media vuelta, igual que habían hecho el resto?, ¿Qué clase de broma pesada era aquello?, ¿Es que la injusticia era el eje fundamental sobre el que describir mi existencia? No estaba dispuesto a ello, decidí ser yo el que iba a imponerme.
Tome aire varias veces. Miré aquella placa lisa con rabia y le juré que no le permitiría que me escupiera al aire, que ni se le ocurriera. Relajé mi mano antes de castigarla como nunca lo había hecho y le pedí a mi cabeza, que esta vez fuese ella la que escuchara al corazón...
Tomé impulso y alargué mi brazo derecho. Cuando estaba donde quería, sin pensarlo más, levanté los pies y noté como mi dedo protestaba en el centro de mi cerebro, pero le callé. Sólo será un instante, le dije... hasta que tus amigos alcancen ese saliente. Hasta que yo alcance mi límite, mi verdad, la libertad.
Por aquello que hice, se me admira en pequeños círculos de entendidos, pero lo que más me satisface de aquella batalla ganada es, que venga lo que venga en mi vida, lo abordaré con un dedo si hace falta y lo superaré. Si, lo hicimos. Pero lo que importa es lo que está por venir, de nada vale lo pasado si no le das valor en el futuro, si te quedas en la reunión y no subes más porque lograste una buena cota. Siempre se puede más y esa debe ser la actitud de un escalador y de un hombre.
Texto de kaleole agregado el 28-07-2006. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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