Que tenue exaltación,
el amanecer rojiso junto a su frio rostro... todo parecía tan sublime.
¡Pero otra vez los malditos hombres!,
ahí va la toga y el cinto,
ahí va el yelmo y la espada,
ahí cae el escudo.
Oigo ruidos metálicos,
"ha mi" "ha mi" gritan los capitanes.
No bastó con la hija, han robado trofeos del panteón dorado.
Zeus recorre la avenida en su cuadriga... zigzaguea y vomita,
¿dónde vas viejo insensato?,
pero la colera ruge y un mar de ira asola las costas de la razón.
Corro y Atenea observa,
"¡el anciano va a bajar!" grito y ella se esfuma entre el marmol blanco.
¿Las cosas se repiten?, bajamos la guardia, nos descuidamos,nos hicimos adictos al olvido.
Los hombres nos atacaron... y aún en el aire esta su venganza...
y esa cosa, !esa cosa despierta trans mar¡.
¡Zeus voy a tu lado!, ¡todos han muerto y tú viejo testarudo te niegas!,
las nubes raquíticas cobran vida,
los vientos frios me saludan mientras corro por la avenida,
las estatuas despiertan a la vida, bronce y oror hay sus venas.
que anacrónico... pero ¡que poder!,
¡las tormentas no han muerto!,
Zeus ya vuela y grita incoherencias y vomita mas vino,
los alcanzo y tomo fuerte la rueda del carro,
volamos entre el caos,
nos precipitamos hacia el eter indefinible,
y ahí, entre rayos y vientos veo a la pequeña esfera azul... fruto, padecimiento, vida y trans vida de todo nuestro reino.
"El retorno, el retorno y sus nefastas consecuencias... pero al fin el retorno".
(Telémaco cuelga del carro y Zeus, ebrio, agita las riendas de los corceles de fuego. Mientras el mundo, abajo, duerme en violencia) |