Es para ti, Carolina
Como el ángel fieramente humano
Que no calla porque dice las verdades
Derrotaste su miseria y sus maldades.
Como el Ángel Fieramente Humano
Has llegado con tu pensamiento errante,
regresabas de tus cielos y tu estío
y al mirar mi corazón, que no era mío,
te paraste a defenderme. Tú delante.
Con tu fuerza, tu valor, tu fe gigante
tu firmeza, tu razón, tu poderío,
la paciencia que perdona mi extravío.
Tu misterio. Mi presencia irrelevante.
Es tu vida, que no tiene un solo instante
que tu mente deje tanto amor baldío.
En las noches que cuajadas de rocío,
tu calor es nuestro amor más elegante.
El veneno que destila la farsante
desafía tu dulzura con su hastío
y su falso corazón, triste y umbrío
quedó seco con su soledad constante.
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