Existe una antigua creencia, tal vez un poco fantasiosa, tal vez demasiado veraz, pero cuenta que cuando la persona destinada para ti aparece, todo el universo forma un complot solo por y para ellos…, para lograr su felicidad, que es, quizá, la meta más valiosa de la vida de cada cual.
Al principio…, todo empieza como un sueño, un sueño casi como una visión que transforma completamente tu vida…, que te sume en pura pasión que sientes casi prohibida por tan oscuros pensamientos que sobre ti derrama… Majestuosidad, magnificencia, belleza, pureza, felicidad…, imagínate todo lo irreal y hermoso de tu vida reunidos en una sola persona…
Después de eso, lo que parecen haber sido eternidades de soledad se convierten en polvo bajo tus zapatos, para abrir paso a tu paraíso… Según dicen por ahí, claro está…
Al despertar solo lo sabes…, sabes que sí existe, no sabes como es, de dónde ni por qué, pero qué importa si esa persona existe…, está ahí para ti y hasta la sientes…, y antes de dar un paso, te pasa por la mente esa pregunta que, desde esa noche, te quita el sueño: “¿estará ahí?”…
Y ahora todas aquellas innumerables noches que vagaste sola en espera de “tu otro yo” se van marchitando poco a poco por esa imagen de tu sueño que ni siquiera tu ves con claridad, pero sabes que es perfecto, mientras dejas que te inunde una torrente de pasiones que ni siquiera Poseidón podría, en la mar, provocar…
Y fantaseas… Te imaginas un encuentro como de cuento de hadas, casi celestial, mágico, todo perfecto…, así lo sueñas, así lo esperas… No sabes cuando será, pero sabes que será porque lo viste llegar y sientes que va contigo aunque no estás seguro de donde va, pero está ahí...
Mientras caminas tus latidos se van haciendo más fuertes, acelerado tu pulso y tus venas, sientes que no cabría en ella ni la más mínima gota que cualquier elixir…, la presión te inunda y vacilas al caminar y te das cuenta de que has olvidado a dónde ibas…, ves tu alrededor y todo te es indiferente…, patético, te has perdido… Intentas reconocer…, reconocerte, vanamente, ya ni tu consciente te es fiel…
Sigues caminando y tu miedo crece para dejar de ser miedo y convertirse en angustia, que después serán nervios y después será ansiedad…, de qué, ni tu lo sabes, tu consciencia sigue ausente…, ríes sin saber porqué y cantas sin razón, lloras dejándote llevar por la emoción y te avergüenzas por lo torpe que te sientes. El aire te parece extrañamente perfumado y la noche deja de ser fría para acariciarte con su calor, casi como si quisiera abrazarte...
Te sumes en ti mismo y te dejas llevar por el viento, sigues viendo a todos lados intentando reconocer…, reconocerte insistentemente.
Cierras tus ojos y tu corazón se detiene por que tus pies así lo hicieron…, intentas abrir tus ojos pero están cohibidos por sublime terror que, extrañamente, disfrutas…, agachas tu cara para abrir tus ojos y ves una gota en el pavimento…, llevas tu mano hacia tu rostro y te das cuenta de que tus ojos tienen una fuga…, y lo escuchas…, escuchas a tu corazón con vida, mucha más que antes…, levantas la mirada y está ahí, parado, con mirada angelicalmente demoníaca, tan controversial como tu tormenta de pasiones… ¡Es precioso!...
Enmudeces y hasta siente sonrojar y te preguntas, ¿qué es la vida? ¿Será eterna? ¿Verdaderamente importa saberlo? Soy humana y existo ahora, ayer es historia y mi mañana lo decido hoy…, y despiertas de tu trance porque sientes una mano tibia acariciando tu mejilla… Lo reconoces y él a ti…, y te pierdes en el brillo de sus ojos, acaricias su cabello para que sientas que es real, sus labios te sonríen serenamente y te regalan un poco de su néctar…, ese néctar que es capaz de curar cualquier herida…
Y ahora que la eternidad termine en ese momento o que la muerte los abrace no importa, su misión, encontrarse, culminó y en esta y cualquier otra vida estarán juntos porque supieron encontrarse a pesar de un mundo, a pesar de gente, a pesar del dolor, después de muchas vidas y aún a través de la muerte, porque aunque la vida no sea eterna su amor si lo es…
Antiguamente esto se creía…
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