Nada de lo que escriba llegará a ser tan hermoso como la caricia que siento en el alma cada vez que te veo, nada, ni cada una de las palabras que imagino pueden explicar como se pone mi piel cuando estás cerca... Y que hermosa es la palabra amor cuando tu nombre se recuesta en mis manos, mi pecho...
¿Cómo se dice te quiero? ¿Que nombre le pondrías a tu presente? ¿Podría escribirte una carta de amor sin el deseo de besar tus párpados en secreto? Tengo mil preguntas, y me descubro espiando tras el silencio, abrigando mis miedos sabor caramelo, desnudando al viento que ahora parece traerme tu olor todo el tiempo... ¿Te escaparías del mundo conmigo? Agarrados de la mano, descalzos, corriendo tras mil sueños sobre la arena, tratando siempre de alcanzar al sol, para que nuestro amanecer nunca termine, para que cada beso sea el primero, para que la luz de ese sol te muestre siempre hermosa, como ahora, como te veo cada día.
Hoy yo digo lo que quiero y te quiero y no lo digo, hoy camino recorriendo dos historias, con un beso de papel entre tus manos y caricias que te adornan. Te busco escondida detrás de mil sonidos, intento entenderte y las palabras se escapan de mis manos, el sentido de este texto se va escapando con el viento, no lo entiendo...
Tres pececitos grises, tres pececitos negros, un cigarrillo blanco y una mujer sin dedos, un bailarín encerrado y tres príncipes en tus sueños, un par de ojos sellados, un cuaderno con espejos, pájaros violetas, un perro y dos piletas, una carta, un cartel y un cartero, un adiós, mi guitarra y un perchero, dos palomas mensajeras, sin respuestas, sin preguntas, mil mosquitos, un ropero, yo te quiero, te deseo, te besaría y me peleo... Me peleo con tu nombre, con tu cara y tus malditos valores, que pierden colores colgados de un balcón lleno de tu magia, lleno de tu risa, vacío de mis besos y de mis manos y tres rimas... Te amo, desde el primer momento en que te vi, pero el miedo hace que hoy, lastime a otra mujer, no tiene tu nombre, pero ella... Si me quiere.
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