(Para Juan-Selva. Por un demonio cállese y escuche)
Humo. Los cigarrillos se acumulan como hojas secas.
Ah desquiciado, ¿por qué vuelas así sobre los arboles?
Cómo juegas con la prosa afilada sobre las débiles hojas de pobres corazones,
mientras te deleitas con el sabor de la sabia rojiza de este bosque.
Oscuridad. Convives con hadas bajo techos de piel,
Ah osado, la tinta se hace volátil en tu pluma.
Un cruel amago de verdad se esconde tímido en tu poema,
No, no es cualquiera, este se llama Juan.
En la canción escarlata te conocí Juan Selva,
en la melodía, en la palabra, en el vino,
entre gritos, discusiones y reservas.
Despido este retrato en prosa como se merece
con burlas a quien revive a los muertos para bailar con ellos,
a quien respira humo y habla con cuervos.
Dispara. la tinta no se desvanece. |