Creí que se había ido para siempre, pero no... ahí estaba, sólo que se había quedado dormida, sumergida en un letargo de más de veinte años.
Luego de encontrarla descubrí que cada tanto salía para darse unos pequeños pero añorados gustos, pero no me daba cuenta de su presencia. Era ella, la niña que llevo dentro, salía cuando menos lo imaginaba...
Un día quiso ir al cine y se sentó junto a mis hijos con el balde más grande de pochoclos a ver aquella remake de E.T que tanto le había gustado. Cuando pasaba por un kiosco, de repente la descubría comiendo caramelos Fizz, esos que te hacen espumita cuando los mordés. Hoy, si está aburrida la veo andando en bici con los chicos (en la vereda mejor) o remontando barriletes, aunque nunca pudo hacerlo bien. Le pega las figus en el álbum a mi hijo y se pelea con él a la hora de jugar a los videojuegos.
Le encanta sentarse a ver "Tom y Jerry" y "El Chavo del 8", y si pasa por una plaza y nadie está mirando todas las hamacas son suyas y también el tobogán...
Ésa es ella y se niega a irse del todo, se niega a morir, está viva, encerrada en el cuerpo de una "adulta" que de vez en cuando la deja en libertad.
FELIZ DÍA A TODOS LOS QUE LLEVAN ESE NIÑO DENTRO, QUE CADA TANTO SALE A DAR VUELTAS POR AHÍ... |