Amor…
Trigales que lento se mecen
al compás que el viento indica
dibujando áureos senderos
por donde pasa la brisa.
Dulces mieles de cañas verdes
que regalan dorados brotes
en mazorcas sonrientes
con olor a tierra mojada.
Purpúreos frutos amables
de cautivante sumo embriagante
recostados en amplia cama verde
de viñedos palpitantes.
Siete largos días pasaron
y mereciste un descanso
mientras respirabas aliviado
todo se fue cambiando.
Mientras tu suave dormías
yo te imaginé lejano
pero despertaste en mi alma
y ahí te fuiste quedando.
Lento tomaste mi mano
y así me fuiste guiando
para ver que no dormías
y que estabas a mi lado.
Guárdame escondida
en los pliegues de tu mano
recuérdame que a tu lado
no falta la compañía.
Dame fuerza en los brazos
para no soltarme un día
de esa mano que me cuida,
de esa mano que me guía.
Gracias amigo por tu compañía, por seguirme sonriendo y por ayudarme a ver esa sonrisa. Gracias por los mensajeros alados que me envías, por regalarme un espejo donde me reconozco, por las mañanas soleadas y las tardes lluviosas, por noches serenas, por noches sin luna, por permitirme encontrarte y perdona no haberte valorado cuando aun no te veía.
Gloria a Dios…
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