Huimos en la noche ...adentrándonos en el infierno.
Carreteras anudaron nuestro vinculo. La luz de cenicientos amaneceres se ensortijaron en nuestras almas.
En la barriga de barrios míseros apenas carcomidos hoteluchos nos acogieron. No tardaste en ofrecerme tu mejor sonrisa, y custodiaste mi sueño incierto con la música de tu voz de whisky.
Pero las necesidades golpearon presurosas nuestra puerta. La tibieza de tus brazos me dejan huérfano al caer mis párpados.
En la barra tu cuerpo de serpiente se desliza , manos sudorosas buscan saciar el deseo... contorsionas tu desesperación temiéndole al mundo... mañana será otro día.
Ayer caminé por el cuarto, delimité nuestro espacio, pretendí conjurar tus heridas y te besé.
La luz de tus ojos verdes irradiaban desconsuelo.. me preguntabas temerosa ¿dime si me veo bella?.
Abrace tu cuerpo cansado .Afuera el cielo lloraba las lagrimas que negabas...y te alejaste camino quién sabe que parte.
Quedé vacío. Odiando, vació y mutilado, con un corazón de piedra, dispuesto a la venganza.
En marzo de 1974 el cuerpo de Arthur Restrein fue en encontrado en el viejo cementerio de Kansas City, a unos paso de la tumba de su madre Ángela Restrein.
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