Me derrito en un beso tuyo.
Siento que soy como la miel en el suelo, en el asfalto de una carretera. Mientras cientos de autos me atropellan, y como un huevo frito se revienta mi yema, me esparzo sobre el campo y formo flores, de esa que se llaman girasoles.
Cierro los ojos y siento tu respiración sobre mi nariz, sobre mis labios, tu lengua rodea mis dientes, y acaricia mis mejillas tan tiernamente.
Creo estar suspendida, creo que me desmayo en tu boca por sentirte tan cerca y fuerte.
Te presionas contra mi y lo conviertes en un sentimiento profundo, lleno de éxtasis y pasión, acaricias mi boca y mi mente se inunda de agua, y mi boca tu boca, y mis labios tus labios, y el olor a eucaliptos de mi mente se entremezclan con las frambuesas que crecen de tus ojos y bajan a mis mejillas sonrojadas.
Es un escalofrió terrenal y poco celestial el que me lleva a unirme a tu beso, me deseas y te deseo, no te despegues e inúndame la boca de caricias, que yo no moveré de aquí, porque sólo te imagino.
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