La palta y ají,
agregados bizarros,
comunes como las palabras dichas.
El hambre eterna, sangrienta,
catarsis de historias,
juego de ensaladas,
eructo podrido,
ese gas elíptico que recorre nuestra fauna interna.
Amanece allá lejos,
alguien muere de hambre y no le gusta la palta...
menos el ají. |