Endurecida está. La máquina pasa por mi puerta de frágil rojo cristal...caliente penetra; tibio me refresca.
Mi espejo decepciona estos anhelos, no muestra lo que enseñado no está, y un flujo que quiere hacerse pasar por líquido y cristal recorre mi máscara.
Dentro de esa claridad que aparenta desplazar encuentro tanta maldad.
Error que me hace palpitar cuando a mi puño bombeante de naftalina toca.
No niegues el beso de promesas hoy, que mañana no es una palabra dictada en mi claridad.
Y si encuentras abrazos que hieran tus miradas, lléname de ellos y abraza mis recuerdos guiónicos de felicidad.
Yo podría entrar a todo tu recorrido de inclinadas memorias, si los genios de mi vida atacan alguienes en mi mirar.
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