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Inicio / Cuenteros Locales / Claraluz / Arqueología.

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Estudiaba mi segundo año de Doctorado cuando me llegó la propuesta más esperada de mi vida, y no porque me hubiesen puesto en el mismo grupo que Carlos, el chico más atractivo e inteligente de la clase, sino porque sería mi primera expedición arqueológica que pondría en práctica.
Cada cuatro alumnos, asignaban un tutor. El nuestro era Ginés De Rus Mendoza. Revisamos las herramientas y tras un breve inventario subimos a la furgoneta que nos llevaría directamente al yacimiento, cerca de una zona costera en la que mi padre pasaba muchas tardes pescando.
Me senté al lado de Carlos en el trayecto. El venía de México, aunque en su país había dejado a toda la familia, aquí había hecho grandes amigos y sabía que tenía más posibilidades de desarrollar su carrera. El trayecto se me hizo más corto de lo esperado.
- Está bien chicos -gritó Ginés- ya sabéis los dos métodos arqueológicos que hay que seguir; paciencia y trabajo riguroso.
Nos pusimos manos a la obra, dividiéndonos en grupos de dos. Carlos y yo estábamos juntos, lo primero que hicimos fue dividir la zona en cuadrados de un metro enmarcándolos con una retícula.
Yo me encargué de tomar las muestras de polen, capaces de conservarse a lo largo de millones de años, para saber la vegetación que había cuando se formó el yacimiento, mientras Carlos analizaba la roca para ver el efecto del cambio climático. Se trataba de una piedra caliza compuesta por carbonato cálcico, que se forma cerca de lagos o mares y las aguas al filtrarse forman pequeñas cuevas.
Nos llevó varias semanas de estudio empezar a descubrir algunos objetos.
-Son elementos muy frágiles -nos recordaba el profesor- no debéis extraer nada. Hay que excavar y aplicar productos reforzadores si fuera necesario.
Primero tropezamos con una piedra lisa, parecida a la hoja de un cuchillo, y luego con otra tallada con símbolos de animales de caza.
Me encargué de mapear el hallazgo asignando nombre y número a cada pieza. Revisé con Carlos el mapa y luego extrajimos el material para llevarlo al laboratorio.
Al día siguiente cuando llegué a la Facultad, ya Carlos estaba allí, había limpiado todas las piezas y aplicado un tratamiento de estabilización.
- Buenos días Carlos, has madrugado mucho.
- Buenos días Ana. La verdad que estaba impaciente por llegar, no podía dormir. Ven -me dijo- tengo algo que enseñarte.
Fuimos a la sala contigua, sobre una pizarra blanca había marcado el resultado de los análisis.
- Verás, según el estudio del polen y el climático estamos hablando de un yacimiento de aproximadamente 2.500 años.
Esa noticia me sorprendió pues era realmente más antiguo de lo que habíamo imaginado.
- Pero ahora viene lo mejor – continuó- los huesos encontrados pertenecen a un ser humano como habíamos supuesto pero tan solo llevan allí quince años.
- ¿Cómo es posible? ¿Estás seguro de eso?
- Acabo de descubrirlo, tú eres la segunda que lo sabe. Esperaba que llegara el profesor para contárselo.
- ¿Y en qué cuadrante estaban los huesos? Creo recordar que era en el primero de todos.
- Así es. No ha contaminado al resto del yacimiento, tan solo lo ha delimitado.
Un frío recorrió todo mi cuerpo en ese momento, me vinieron muchos recuerdos a la mente y pensé en voz alta.
- Hemos hallado restos humanos, pero no de un cuerpo entero ¿Un asesinato?
- Puede ser - respondió Carlos emocionado- Pero ¿te ocurre algo, Ana? Estás muy pálida. Siéntate aquí -dijo- mientras me acercaba una silla. Ahora vuelvo, te traeré agua y azúcar, tienes muy mala cara.
- No Carlos, no te vayas, no me pasa nada, espera un momento.
Cuando recobré un poco el aliento y la serenidad le comenté que mi padre había desaparecido cuando yo tenía 9 años.
- Un día fue a pescar y no volvimos a verle más, por eso ahora con este hallazgo me han venido muchas ideas a la cabeza. Desapareció cerca del yacimiento que estamos estudiando.
- ¡Vaya! No sabía nada.
- Los policías rastrearon la zona pero tan sólo encontraron su caña de pescar, la gorra y el móvil, no había rastro de mi padre. En realidad siempre he vivido con la rabia de pensar que nos había abandonado, a mi madre y a mí. Pero en el fondo quería convencerme de que un accidente ajeno a él le impedía volver a casa y mantenía la esperanza de que algún día regresara.
- Lo siento de verdad Ana, pero no debes pensar tan deprisa ni sacar conjeturas precipitadas.
En ese momento escuchamos los pasos firmes de Ginés acercándose a la sala.
- Bueno días chicos.
- Bueno días profesor.
- Tenemos algo que contarle- dijo Carlos-
Ginés escuchó con mucha atención la historia y me brindó todo su apoyo. Llamó de inmediato a la jefatura de policía para que pusieran a sus hombres de la científica a investigar el asunto y adelantó la entrevista que tenía para esa misma tarde con el Ministro de Cultura.
Me fui a casa con mi madre y le pedí a Carlos que me mantuviera al corriente de todo.
Carlos asintió y observó a Ana cómo se alejaba por el pasillo, recordó cómo se había enamorado de ella desde el primer día que la vio entrar en el aula, llevando unos vaqueros y una bonita camisa blanca que dejaba caer una preciosa melena rubia, con unas gafas de montura color azul que la hacían aun más hermosa e interesante.
Los científicos limpiaron la zona sin dañar el yacimiento y no tardaron en encontrar el resto del cuerpo. Se trataba de un varón de unos 37 años y raza blanca. Ahora debían hacer la prueba del A.D.N.
A la una del mediodía sonó mi móvil, era Carlos.
- Ana, necesito que vengas a la Facultad. Trae a tu madre también.
- ¿Qué has descubierto? Estoy asustada.
- Luego te diré, ahora ven lo más rápido posible. Ginés está aquí conmigo.
Ana llegó poco después y tras dejar el coche en el segundo sótano del parking, subió hasta la sala de pruebas donde la estaban esperando.
- Siento comunicarte esto Ana – dijo Ginés- pero los huesos que hallamos, y que la policía científica terminó de encontrar, son los de tu padre.
Mi madre se derrumbó, echamos a llorar la una en el hombro de la otra. Me sentía muy triste pero al mismo tiempo aliviada, porque terminaba la incertidumbre y la duda sobre el abandono voluntario. Le di ánimos a mi madre y sacando fuerzas de flaqueza quise saber la causa de la muerte de mi padre.
- La policía aún está investigando –dijo Ginés- Presentaba una fuerte contusión en la cabeza y la hipótesis que mas barajan es la de un golpe de mar, que arrastrase el cuerpo unos quinientos metros al este, hacia donde está el yacimiento.
- ¿Pero por qué estaban los huesos separados unos de otros?
- Ana, pasó mucho tiempo hasta su descomposición, el agua de mar apenas llega hasta ese punto de la cueva, pero lo suficiente para mover unos huesos humanos y desplazarlos de su sitio. De todas maneras fueron hallados en un perímetro total de metro y medio.
- Profesor, ¿puedo pedirle una última cosa? Hable usted con la policía, necesito saber todo lo que pasó, que los criminólogos investiguen si hubo algo mas que un simple accidente.
- Ya están en ello Ana, no tienes que preocuparte por nada. Sabes que estamos aquí para ayudarte, si necesitas alguna otra cosa no dudas en pedírmela.
Mi madre y yo nos fuimos a casa. Le di un tranquilizante y se quedó dormida, yo tomé otro pero no podía dormir, estaba demasiado nerviosa y llamé a Carlos para que viniese. Le preparé una taza de café y me hizo compañía toda la tarde.
- Necesitas que te de el aire -me dijo- Conozco un lugar precioso que seguro te gustará.
Carlos tenía razón, necesitaba distraerme y su compañía me reconfortaba.
- Vale, le dejaré una nota a mi madre. No tardo nada, cojo el bolso y mi móvil.
En el coche sonaba música de Gloria Gaynor cuando paramos en lo más alto de una loma. Ya estaba atardeciendo y se veía toda la parte norte de la ciudad con un cielo anaranjado, se distinguían las luces de la autopista y del nuevo campo de fútbol. También el paseo marítimo y el hotel que recientemente habían pintado de color amarillo.
- Tenías razón Carlos, este lugar es precioso, no lo conocía. De hecho creía que la carretera no llegaba hasta aquí arriba.
- El primer año que vine de México lo descubrí por casualidad. Es de mis lugares favoritos, cuando me siento un poco mal o triste porque echo mucho de menos a mi familia subo hasta aquí y esta maravillosa vista llena los huecos de mi ausencia.
Hablamos largo y tendido sobre su familia, sobre su vida en México, sobre cómo le gustaba vivir en España, sobre cómo planeaba su futuro aquí y sobre mil cosas más. Me sentía muy cómoda a su lado.
- Gracias por traerme hasta aquí- le dije- por intentar llenar también los huecos de mi ausencia. Me siento mucho mejor. Todo esto me ha desbordado y ha abierto heridas que pensaba ya habían cicatrizado.
- No tienes que darme las gracias- respondió- me sonrió y me abrazó con fuerza.
No sé cuánto tiempo permanecí así, abrazada a su torso y apoyada en su hombro, sin pensar en nada tan solo mirando las luces que cada vez eran mas intensas al caer la tarde.
De pronto sonó mi móvil
- Mamá ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
- Si hija. Vi tu nota encima de la mesa, se que saliste a dar una vuelta con Carlos, pero no podía esperar a que volvieras para contarte. Ha llamado el inspector de la policía científica y me ha dicho que la muerte de tu padre fue un accidente, murió ahogado. Una ola le golpeó con fuerza haciéndolo caer al suelo y la contusión en la cabeza le hizo perder el conocimiento cayendo al mar y alejándolo tantos metros hasta tropezar en la cueva. Hija- continuó diciéndome- dicen que no sufrió, que se quedó inconsciente rápidamente y que no sufrió.
Una lágrima caía por mi mejilla, mientras mi madre me hablaba. Carlos estaba escuchando todo con atención.
- Te quiero mamá, enseguida vamos para casa. Carlos me acompañará.
- Yo también te quiero hija.
Carlos sonrió, secó con su dedo mi lágrima y luego me besó.
- Ana, yo tengo algo que decirte. No sé si te habrás dado cuenta…
-Yo también tenía algo que decirte -le interrumpí- pero ahora creo que sobran las palabras. Y también le sonreí.
Me abrazó con fuerza, y sintiendo el apoyo que más necesitaba en ese momento, me llevó a casa.

Texto agregado el 03-09-2006, y leído por 91 visitantes. (7 votos)


Lectores Opinan
2006-09-05 15:32:10 Nélida... ¡hermosísimo!, te felicito. Iwan-al-Tars h
2006-09-04 21:03:06 bellisimo cuento, me encanta cómo algo tan doloroso lo matizas si ocultarlo con la magia del enamoramiento entre carlos y ana...casi casi tuve que sacudirme los pies de la tierra para pasar a la casa de ana yluego al carro..jejeje ahi estuve disfrutando el paisaje tambien..jejeje...es pues tu excelente narrativa que lo permite...muy bueno 5* son pocas...me gusto mucho luzyalegria
2006-09-04 15:50:01 vaya peazo de texto! al menos para mi. empecé a leer y no paré, muy ameno y bien descrito ;) Soy_Naixem
2006-09-04 12:38:13 Es realmente apasionante la forma en que relatas la investigación arqueológica, creo que me has hecho cambiar de parecer frente a esa profesión. Además me gustó mucho como lo has narrado. Te felicito. loretopaz
2006-09-04 12:11:21 Muy buena narrativa. Buen y entretenido cuento que he disfrutado desde el primer momento. Mis felicitaciones. Un saludo de SOL-O-LUNA
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