Que el viento no me mueve la voluntad pues ya otros lo han intentado…
Uno se completa a sí mismo cerrando semicircunferencias planificadas desde fuera. Grito. Cuando los puntos de apoyo, el equilibrio se desbarajusta cualquier cosa es posible, un salto aquí y un maremoto allá mientras la mariposa impasible aletea. ¿Quién puede borrar palabras inventadas? Lo más real no es lo que se vive, es lo que se cuenta, al menos en el aquí y ahora. Arcabuces repletos de pólvora, ofensas anticuadas con las que la defensa resulta complicada máxime cuando del cadáver sólo polvo de huesos resta. Ofensa que las páginas amarillea, las calzadas agrieta, los barcos desvencija y sigue siendo todo un cuadro de viejas mentalidades en las que honor, nobleza y verdad eran palabras con algún significado. Pinturas difuntas como las conciencias, muertas de aburrimiento bostezan desde una puntilla rogando al cielo caer y romperse como cristal de Bohemia. Traza negra, macabra, cuadro grotesco que de lástima, asquea. Las velas de un soplo se suicidan para no contemplarlo, al menos a ellas les quedó la capacidad de decidir si querían verlo o no.
Y los gigantes ya no tienden sus delantales de flores...
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