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Inicio / Cuenteros Locales / FENIXABSOLUTO / EL HOMBRE QUE IMAGINABA

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EL HOMBRE QUE IMAGINABA


Con especial cuidado, la criocápsula fue trasladada a un ambiente temperado, después de ser separada del contenedor de nitrógeno líquido que mantenía a su congelado ocupante a una temperatura de -196º. Cuando la criocápsula se elevó a 8º, procedieron a abrirla y quitar el envoltorio metalizado que había protegido durante más de dos siglos el cuerpo inerte del criogenizado. Una vez liberado, el desnudo cadáver en perfecto estado de conservación, fue introducido en una especie de enorme burbuja diáfana, hecha de un duro material elástico e impermeable que contenía en su interior un misterioso fluido de color ámbar y que al entrar en contacto con el cuerpo del muerto, no tardó en inflirtrarse por cada uno de los poros de su piel produciéndose una reacción química acompañada de convulsiones y espasmos violentos que culminaron con una centelleante luz plateada irradiada por la boca del difunto.


Decenas de curiosos ojos se conglomeraron en torno a la burbuja para poder ver el momento en que despertara de su larga hibernación, "el hombre del siglo XX.

Dentro de la burbuja un asombroso milagro se suscitó cuando la provisional muerte del individuo llegó a su fin, permitiéndosele el privilegio de abrir una vez más los ojos a la vida, mientras que desesperado intentaba inhalar raudo pero entrecortado el aire que sus voraces pulmones le reclamaban con vital urgencia. Aún débil y con los miembros entumecidos, el resucitado, lentamente intentó levantarse de la curva base del globo donde estaba tendido, pero las fuerzas no lo acompañaron en su empeño, por lo que a duras penas logró ponerse en cuclillas; en tanto que, confuso y algo aturdido procuró analizar su situación y las posibles circunstancias que lo condujeron ahí.

En el interior y bajo una cálida iluminación lo único que conseguía observar era su propia imagen reflejada en los espejos curvos de la esfera, ignorando que desde afuera otros observadores vigilaban minuciosamente cada uno de sus movimientos y, no fue entonces hasta después de algunos minutos de tanto contemplar su arrugada piel de anciano que, pudo por fin recordar quién era. En ese mismo segundo, un sofocante gas escarlata atestó la burbuja, dificultándole la respiración y la visibilidad al aterrorizado anciano, quien no atinaba más que a lanzar gritos de impotencia pidiendo por su vida. De repente, tan rápido como llegó el gas se difuminó y al poder verse nuevamente en los espejos, el hombre quedó pasmado ante la nueva imagen juvenil que proyectaba y que sus incrédulos ojos no podían dar crédito... ¿Será qué ese mágico gas me rejuveneció y sanó de las enfermedades que padecía antes de morir?... se preguntaba angustiado, pero a la vez emocionado de saberse de nuevo vivo, en aquel futuro fantástico que tanto había soñado.

Agotadísimo y frustrado en sus intenciones de querer comunicarse con alguien del exterior, cayó rendido por el sueño, pero, al despertarse se dio con la sorpresa de encontrarse fuera de la burbuja; en una gran habitación de altas paredes blancas, convertido en el centro de la atención de un grupo de jóvenes vestidos con uniformes grises y que no dejaban de darle al unísono, una cordial bienvenida. Antes de tener tiempo para conmoverse por los parabienes recibidos, el hombre experimentó una sensación de hormigueo recorriendo todo su cuerpo, al mismo instante que, su desnudez se iba cubriendo milímetro a milímetro con la misma tela gris que vestían sus hospitalarios acompañantes.

- ¡No temas amigo! -se pronunció la dulce voz de una bella joven que se encontraba frente al grupo- Estás siendo asistido por los nanobiorobots. Ellos confeccionan la ropa que llevas y que todos llevamos puesta.

- Y... ¿Quiénes son ustedes y qué son los nanobiorobots? -preguntó el confundido hombre.

- Nosotros somos la humanidad del siglo XXII y los nanobiorobots, son una inteligencia artificial microbiana, mitad máquina, mitad biológica, que habitan fuera y dentro de nuestros organismos, ayudándonos a crear y a hacer realidad todo aquello que nuestra imaginación pueda concebir...


*****


- ¡Señor!... ¿Señor le sucede algo?

- ¡No, nada! descuide. Discúlpeme... ¿En qué nos quedamos?

- Bien, como le decía, necesitamos que nos firme este documento, para que podamos disponer legalmente de sus restos, durante el preciso instante en que deje de existir y, bajo su consentimiento autorizado en vida, pongamos su cadáver en conservación provisional, gracias a la criogenización en la espera de que en el futuro, los especialistas lo devuelvan a la vida.

- Okey... ¿Dónde firmo?





Walt Disney
Firma:...................

Texto agregado el 07-09-2006, y leído por 49 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2006-10-01 02:46:57 Walt Disney era creyente de la divinidad femenina (la teoría alterna a la Biblia) y lo plasmaba en sus obras, se analizaron sus cuentos,y la mayoría son protagonizados por mujeres.... /Un hombre talentosisimo que es toda una leyenda***** monica-escritora-erootica
2006-09-22 00:55:10 Excelente como te conduces en la trama, tu si que debes de tener un cofre de ideas para los cuentos jejeje...me gusto mucho fenix!!! nievitas
2006-09-15 19:22:14 Me encantó tu cuento...muy bien escrito***** Goyo
2006-09-10 16:25:24 Un cuento interesantísimo. La historia del afamado Walt Disney y su recuperación para la humanidad. ¿Sucederá? Demomento me encantó!!!***** josef
2006-09-07 23:37:06 Magnífico, lo disfruté.. Lástima que no tenga continuación..Pero al menos sí tu gran estilo. churruka
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