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En la penumbra del cine

Diego y yo compartíamos en la traslucidez del cine, una bolsa de palomitas. Sus manitas de 8 años entre las mías, robaban más palomitas. ¡Que avaricia!
En la pantalla, se sucedían una tras otras impolutas imágenes de una producción americana. Pero a mi me parecían mas divertidas las expresiones de Diego. Tras cada efecto especial, era como si se le apareciese la Virgen. ¡Cómo abría sus mayusculos ojos azules, mientras una palomita hacía malabarismos en su labio inferior! ¡Y como absorvía la Fanta que parecía una motosierra! Yo le recriminé con un Pssss. Pero a la escena siguiente se le habia olvidado y contesta con un Prrrrrr....Psssss....... Prrrrr...Pssss.......... Prrrrr...Pssss..... Prrrrr...Pssss.....¡Coño que parecía un gags de Martes y 13!
Como siempre, mi vegiga no estaba preparada para aguantar una película de larga duración y al comentárselo a Diego al oido, me contestó que él estaba en la misma tesitura. Por lo que los dos huimos escaleras para arriba, hacia el aseo. Normalmente si un adulto sube las escaleras con un niño y uno de los dos cae, suele ser el niño. Pero en mi caso siempre es el adulto.
Estoy harto que lo urinarios de caballeros, en los baños públicos, los diseñe siempre Sabonis. Mientras yo me deshacía de los líquidos sobrantes casi de puntillas. Diego descubría que los inodoros estaban ocupados por enormes monstruos, creados en inmensos intestinos. Por lo que decidió encaramarse en uno de los urinarios y agarrado de la tubería, mear estilo Chita. Ante mi negativa a que migcionara de esa manera. Se le ocurrió que la mejor opción era saltar y soltar el chorrito en el punto algido del salto. Pero ante mi nueva negativa, la única alternativa que quedaba era sostenerlo a pulso. Mi fuerza es escasa, pero la puntería de Diego más. Por lo que su meada, después de regar la pared y mis zapatillas, ahogo a una cucaracha que paseaba por allí.
Bailando a lo Fred Aster entré en la sala, seguido por Diego. La película que estabamos visionando, no era Polaca subtitulada con temática intimista. Por lo que sólo nos perdimos 10 minutos de puñetazos, saltos y carreras. El protagonista de la peli era un rocker que cuando se enfadaba le salían cuchillos de los puños y pertenecía a una banda que se llamaban los x-men. El caso es que se se pasan toda la peli peleando con una banda rival, comandada por un tío que no paraba de lanzar cosas metálicas por el aire, como si fueran pin de frigorífico, y una mujer azul que parecía pitufina pero en grande. Esta se transformaaaba en cualquiier cooosa y hablaaaba como si se hubieraa tragado el modem del ordenadoooooo.....
¡Coño Diego, no hace falta que me pegues una patada para despertarme¡ Me he dormido en las letras...
Una vez en mi coche, Diego me comentaba desde el asiento de atrás;
-Ha estado chula le peli. ¿Te acuerdas cuando “Tormenta” ha destrozado el techo con un relámpago?
Le mentí y le dije que si... Tal vez la peli se me podía olvidar, incluso los detalles, pero los momentos pasados con Diego, nunca.


Texto de Onanista_por_palabras agregado el 21-01-2004.
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