Suave, las estrellas me sonrien,
en coro me componen una armonía;
lo extraño es que aún es de día;
y no quiero que la triteza me mire.
Suave, la luna brilla por cien,
y esta noche mañanera la siento mía;
si viera el sol mi alma se enfría;
con esta oscuridad me siento bien.
Suave, mi vida es como un tren;
sobre los rieles de la melancolía,
pero de ella no soy rehén.
Suave, ver como un ángel me sonreía;
y yo no me quiero perder;
ni un instante de esta noche al mediodía. |