Sonó el último acorde del piano, con la nota grave que llora, arrastra piedras, se desvanece y pertenece al infinito.
ahogado su llanto entre la música sonora del devenir de los tiempos, callado el más armonioso arpegio tocado junto al arpa que, sosteniendo la gota de rocío y bálsamo que la baña, intenta prolongar el momento.
Hacerlo eterno... y la nota vibra, se estremece, viaja por el aire, da un elegante giro de bailarina. Mas que el oído, son los ojos los que se deleitan de tan dulce y a la vez amargo arpegio de piano y arpa, y la nota se va, desaparece dejando la gota caer como lágrima que es, suave, delicada y silenciosa.
se va y... desaparece de la web.
19-01-04 |