Añorada Despedida
Los ojos negros, la cruz tácita en el pecho, sobre el corazón, o sobre los restos. Los pasos de silencio sobre el mármol desteñido. El candado que refracta el brillo de una mirada cansada. La llave presa de la gravedad. Avanzar sobre el piso rojo, color al que habrá que acostumbrarse. Las manos sobre el cemento viejo. Un pequeño envión, extender los brazos y aflojar las piernas. Luego el vértigo que se entremezcla con el asco, con el viento que es el único que siempre seca las lágrimas. Y por fin es el asfalto quien detiene varios metros de añorada despedida.
- Lunes 28 de Agosto de 2006. - |