¿Qué régimen le debo aplicar a este, tu regalo?
Extraño, no por que me persigue,
extraño por su destino.
Un destino que veo en tus ojos.
Un destino que abrazo egoísta, posesivo.
¿Cómo poseerte y no hacerlo?
¿Cómo entregarme sin hacerlo?
Derecho sobre tu bien,
tu bien que se perpetúa como el aire.
Aire que es tuyo, maldición,
y la humanidad me hace envidiarte.
¿Cómo te respiro sobre el cuello sin robarte,
sin que respires más o lo hagas menos?
¿Sin que mi abrazo tu corazón asfixie?
¿Cómo te quiero sin sentirme dictador?
Y aunque no lo soy, ni pretendo serlo,
¿cómo te quiero sin que así lo veas?
Porque marchas en protesta
frente a un gobierno que no existe.
Te acaricio
y el éxtasis me justifica el camino.
Sin embargo, no es tangible.
¿Cómo te explico eso?
Que me hago contigo
para embriagarme de tu libertad.
Que mi abrazo busca ser transparente
para que puedas caminar.
Y sin embargo, al escucharte,
me siento panfletario.
Y sin embargo, sin mirarme,
levantas tus armas contra mi. |