Apenas los rayos del sol iluminan las viejas paredes. Retorciéndose, busca imposiblemente la tibieza.
-Ya es tarde. Mucho tiempo hemos fatigosamente andado.
-Sí, es verdad. Nuestro espacio ya no es el mismo. Nuestra prisa, no tiene sentido, ya nada nos detiene.
-¿Te acuerdas cuando soñaste con la casa?, que ilusionada que estabas...-sí, tú supiste soportar estoicamente mis ansias...
-Fuimos felices, aún lo somos, yo te intuyo, te presiento...
En el espejo: las paredes ajadas, un jarrón desquebrajado, el reloj que ya no da su hora...pero la tragedia de los dos fantasmas queda oculta e incierta.
Ahora una nueva luna hecha de tiempo y de olvido engalana la noche. Tenaz, y cansada, aún la higuera se encumbra entre las piedras.
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