La mirada siempre fue coqueta, pícara y traviesa.
Pese a los años transcurridos, pese a la juventud que se ha vuelto madurez. En donde se encuentre, la mirada sabe arrancar la sonrisa, el sonrojo y el atrevimiento de sostenerla.
Pese a los presentes, pese a la multitud, pese a quien le pese.
Cuando mucho, la mirada ha cruzado, haciendo sumatoria, cuento y recuento, diez palabras en total en diferentes ocasiones, incluyendo un Buenos Días y Buenas Tardes.
Mas busca, se esfuerza, y lucha a brazo partido por encontrar los ojos claros, diáfanos y llenos de timidez, que le sostengan la mirada ávida, directa, curiosa y hasta lujuriosa.
Jamás cuerpo alguno ha profanado esta mirada, sus manos se estrecharon en un saludo de -Mucho gusto-Cómo está usted- bien- hasta luego y- gracias...
Los cuerpos se quedaron ahí... jamás interrumpieron las vidas, se volvieron y siguieron sus caminos sabiendo la existencia de una y otra mirada, esperando el efímero instante de la intensidad de "La Mirada" purificada en la conservación de la "Distancia".
Oye, mirada, no te me acerques ni me toques, sólo
!mírame y endulza la mirada Mía con el bálsamo de la Tuya!....
23-01-04 |