Tengo el alma
ensanchada hacia los caminos
sembrados de espinos.
Atesoro el sufrimiento
lo amparo bajo las pestañas.
Sé de lluvias, llovisnas
relampagos y rayos,
cuando te miro...
cuando entreleo
escrito en tu frente,
bajo el signo abstracto
de una oscura mirada,
la eterna tristeza
amortajada
de ironica sonrisa,
cual mueca dolorosa
de resignación y derrota.
No temas...
ensanchada tengo el alma
hacia los caminos
sembrados de espinos. |