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Inicio / Cuenteros Locales / Stelazul / MÚSICA WARM E IMÁGENES DE MADRUGADA,

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MÚSICA WARM E IMÁGENES DE MADRUGADA,
EN LAS NOCTURNAS ARENAS DO BRASIL.
Para Bob.


De tantas maneras, amigo, llegan los días
que una vez fueron pensados... o que no. De tantas...
Pero esta noche es meiga otra vez
en este cristalino desierto de luna y azotea,
y un zapping que me revela a un puro espacio donde imágenes
de cuerpos varoniles, generosos danzan cadencias...
y se expanden calmos y magníficos, naturales
en sus movimientos. Masculinos cuerpos de sol de cobre
ensortijando la luna al aliento de sus cabellos.
Confiables rostros, sugestivas miradas, navíos de sonrisas en oleaje
al filo de la distancia, de la cercanía cuidadosa, medida siempre
diluída al fin en la caricia llena, dulce, invitadora...
que te atrae y te atrae...


Caen los ritmos y se mecen sobre las rocas,
se mecen se arrullan se mezclan con el azul y con el mar...
obstinados, incitantes golpean los sonidos de...
“Lo que ella quiere es que le den bang bang...”
“Lo que ella quiere es que le den bang bang...”

Y pienso uhh: Ya estamos, pero no, es otra cosa...
Y me entrego y sin pensar me deshago contra el vuelo de su piel
y de sus ropas que flotan en abandono junto a sus brazos y su cuerpo...
Su hermoso, sencillo, abarcador, intenso... ser de hombre
en esta madrugada rendida insegura e insomne...

Acuna, acuna el oleaje de los cuerpos en cadencias binarias
fonemas, bongos, bajos, cajas percutiendo africanos acentos
de bossas, sambas, blues... no sé...
percuten, percuten, te ensanchan, te disuelven
vertiéndose en las venas, eclosionando magia
hasta el infinito, hasta el aquí de esta alta y extraña,
voluptuosa, fascinada hora de madrugada.

En siembra las mieses se mecen, acunan, ondulean...
“Lo que a ella le gusta es que le den bang, bang...”



Tras largo largo tiempo... Algo me lleva esta noche hasta ti.
Algo me empuja otra vez a la bahía azul de tus ojos y tu voz,
ya casi cubiertas por la lontananza y el olvido, por... no sé...
Y me lleva y me lleva el oleaje a la orilla de tus palabras,
sensuales, envolventes, cálidas otra vez... y eludo la razón
que baila romances en la luna de mi playa al anochecer
vaporoso en lunas y arenas de aquél real, inventado, soñado Brasil.

Así vuelo en bajel liviano a la última mañana fresca, pura aún
donde flotan, reposan inocentes brumas calimosas entre nosotros.
Estan marcando la distancia de un tiempo y un espacio
que fluye y retorna otro como nosotros ya, también más puros.
Más libres, más abiertos aún a ... Brasil. Brasil que sigue allí.
En un presente de evocaciones... ¿Perdidas? No, no lo creo.

No, no fue fácil llegar hasta aquí. Y sé que aún
no es el momento... de bailar toda la noche en la arena...
de las playas de Brasil... “ya verás, peque, cómo te va a gustar...”
“Lo que ella quiere es que le den bang bang...”
“bang bang... Lo que ella quiere es que...”

Y se anticipan las chispas que eclosionan, que vuelan ya en tus ojos
poblando ya ,viviendo así ese momento. Así.

Ha sido lentos los pasos con que aún caminamos
los grandes barcos desarbolados aún,
vacilantes aún, todavía convalecientes tras ardua liza
en el empuje de la mar, del salvaje, bravío océano
que no se cansa de volver a probarnos.
Quizás codo con codo, incluso en la distancia, acantilados
en constante resistencia al bronco, fabuloso oleaje.
Demoledora corriente entre peñascos al borde de la nada,
desgajando esquirlas, comiéndonos las manos...
Bajeles al fin rotos, exhaustos, tan esparcida el alma...
y otra vez recomponiéndonos por separado... y aún así...
danzando y danzando entre las olas,
en oleajes de música warm saltándonos los pies.

Cómo decirte amigo que navego por cadencioso retorno,
por fuerza enriquecido y en feliz mejoría, labradora aún
de mi campo y abonada el alma
que en este instante, no sé por qué, fluye por registros
de aquellas notas y al socaire de otros instantes silenciados...
Allí, junto a un mar que ofrecía porosa humedad
y de pronto, cercanía de la piel en la distancia.
Ay, de nuevo lago transparente y extenso en la hondura
de tu mirada, de su calado ignoto sacudiendo
hasta el más recóndito confín. Tu voz sabía verterse
para bañarme en las tibias, cálidas músicas, ondas que percuten
como el mar y la ola perenne incide dentro y se mueve
y suena y resuena otra vez,... te colma, sin darte apenas cuenta...

Si. Él, mi amigo, se duchaba y yo entre almohadones, perezosa aún
miraba enredarse el cielo entre colinas azuladas de la mar a la ciudad.
Firmamento al infinito surcado por dos flechas poliédricas y gemelas,
edificios paralelos que plateaban en paz la mañana con sus jóvenes guiños.

Y de pronto tu voz, inesperada la oleada de tu voz en el teléfono,
anticipada, despertándome sin pudor... ¿Que tal?, ¿Quee taal?...
de pronto bailando en las letras, alargando las comas.
¿Y el amigoo... duerme?... Noo. Se está duchando...

Susurraba la sugestiva marea y envolvía tu voz en mi oído...
en cercanías de ida y vuelta de torre a torre, de calor a calor
no sé cómo ya inmersos en las inacabables promesas en esas noches
siemprevivas de Río o Ipanema, bailando y cantando con el mar,
los bongos, los fuegos de tropicales manjares rustriéndose...
susurrando historias de fuego a fuego amigo... y dormir rendidos en brazos
del amanecer y el sosiego de los cuerpos en la arena en perfecto abandono.

Relucían las torres a lo lejos bajo el sol de esa mañana
acurrucada en los cristales donde dejé que tu voz avanzara en mi oído
entre las sábanas de un amplio sofá cama en el salón
y las plantas selváticas del Brasil lánguidas cayendo a mi derecha,


- ¿Eh? Si. Que te cuente, dices? puesss... Te cuento... mmm.
Y te digo y te digo el alegre saludo en penacho, de las palmeras de afuera
blandamente puliendo el celeste infinito que nos conecta a lo cerca y a lo lejos
de nosotros o de alguien ya olvidado bajo la ducha o en el mercado de frutas...
y el timbre de mi voz se adecua al bajo alargado de tu voz y así te digo...

Y te cuento el sonido de oro líquido que crece por la izquierda
sobre la líquida plata en oleadas llegando y llegando hasta mi habitación
tintando la blanda, blanquecina mañana, perdiendo toda memoria...
salvo la sensual cascada de tu boca, ladrón, lo pienso y lo callo...
Cae tu boca en mi oído, en la inmediatez de la no distancia,
culebrillas en la lengua y en la sangre el vuelco de una huella
que volviste a marcar... Ah... ladrón, Aladino frota tu lámpara...

Boca con boca en arenas de un difuminado ya monocorde y voluptuoso,
y tu pícaro queriendo saber que tal, y yo venga a reirme... “nada, nada”.
“¿Nadaaa? cómo nada, pero este tipo es boludo... ja,ja,”
“Pero eso no se entiende... noo”... “Jaja, ¿y tu chica qué?”, “Se fue a comprar pan”.
Y retornaban brunas, marinas las dulces olas de alargado terciopelo
en cuna de bongos, cariocas maracas y... sensaciones en cascada, ay,
música warm por todo el cuerpo flotando a través de la ciudad...
aquí, allí en la playa interminable y delgados los dedos de brisa en el cuerpo...
los bajos y las cajas ensanchándonos, besos de guitarra las manos...
hasta fundirnos con la noche y la luna disolviéndose en el océano
que satinado, mágico, mmm, nos sigue esperando. No sé,
no importa... sigue ahí para nosotros dos, extrañamente así...
saltando los sueños fuera y dentro a lo bajo y a lo azul
y una voz que enraíza en la garganta y se deslíe sangre adentro...
en las oquedades de la lengua y los labios que cantan y danzan..
sugerentes, en tonos varoniles danzan música warm esta madrugada.

Ya sé. Se que ella se fue. Como él partió también.
El la admiraba a ella, y nosotros... nos admirábamos.

Tu y yo abrazándonos en promontorios sin piel y sin manos
sin resquicios ni límites... con tanta luz, con tanto fulgor...
como el brioso despertar de las aves en su primer vuelo...
Ahora canta conmigo esta canción...
Dame tu mano, tu brillo, tu sueño que vuela
hasta ese lugar ... hasta esa orilla de Bahía... azul
hasta esa cálida arena donde siguen palpitantes las huellas
y nuestros cuerpos se mecen entre amigos y músicas
plateadas de luz, con las olas las lunas y las estrellas...
envueltos en magias de aire y de un mar que quizás
nos sueñe cada día, nocturno, presintiéndonos en los crepúsculos,
que nos llama con sus tonos naranjas y granados por donde Dios se alarga...
con su volumen de ser nos alcanza y nos canta... y allí danzamos.

Angeles Yagüe

Texto agregado el 22-09-2006, y leído por 242 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2006-09-28 22:21:23 Muy hermoso,5* Amiga te puedopedir un favor, vimos uno de tus cuentos en tu pagina y quisieramos pedirte tu autorización para leerlo en el programa de radio "escucha tu cuento" en México..disculpa que lo haga por este medio, pero tu LV esta cerrado, te podrias comunicar conmigo en mi LDV? gracias lobomexique nse
2006-09-28 05:17:28 Me sentí envuelta en esa cascada de imágenes, música, amor. Un hermoso texto, lo he disfrutado. marimar
2006-09-27 20:10:50 bellas imágenes y sentimientos. Me ha gustado leerlo. Un saludo de SOL-O-LUNA
2006-09-27 15:26:42 Me detengo un rato para respirar y sobreponerme del acelerado ritmo que ha dejado en mi pecho tus versos, que se me asemejan a una explosión espontánea y colorida de imaginación, sensibilidad, y como no… hasta una genialidad locura. Un abrazo… es un texto realmente bueno a mi gusto. Thais
2006-09-23 17:03:48 Que maravilla, es un escrito detallista de adentro, el alma tuya aflora como un ramillete de petunias, sentimientos muy verdaderos, poetisa y narradora, te felicito La_Entidad
 
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