Estamos completamente a oscuras, la pantalla del fondo de la enorme habitación se ilumina por la proyección de la aclamada película que hemos ido a ver. Estamos los cinco allí y sin que yo me lo espere mi mano busca la tuya y la encuentra tan ansiosa como la mía. Es una sorpresa que llevaba tiempo deseando y al final ha ocurrido. Sonrío. Por la noche vamos todos a cenar y nuestras manos se encuentran debajo de la mesa sin que nadie se entere. Amanece un nuevo día y de nuevo por la tarde al cine, nos volvemos a coger de la mano, esta vez le siguen las caricias protegidos por la oscuridad, tu cabeza descansa sobre mi hombro, a penas cruzamos un par de palabras y todos nos despedimos. Ya es domingo, mañana empiezas la universidad y yo tengo clase en el instituto, estamos solos en el metro, de nuevo descansas sobre mi hombro. Te pregunto que qué va a ser de nosotros, nos miramos y nuestros labios se encuentran en un apasionado beso. El tren llega a su destino y tenemos que separarnos, pero nos cuesta ahora que ya estamos juntos. Un último beso y te saludo desde fuera del tren. Mañana nos volveremos a ver y ya nada podrá separarnos.
Hay veces que la realidad es mucho mejor que cualquier historia de amor. |