Jaque Mate
Todos los domingos se reunían en la plaza de armas de Santiago. Eran 2 viejos conocidos que en tantos juegos de ajedrez se habían convertido en grandes amigos. Ambos jubilados pasaban sus días domingos frente a frente, moviendo piezas para derrotar al ejercito del otro. Los años de experiencia hacían interesante cada movimiento.
Abel, el mas viejo de los 2, cumplía años cada mes, pues su corta memoria lo hacia olvidarse de la fecha de su nacimiento. Desde hacia 10 años que va a jugar ajedrez a la plaza de armas, llego como un novato, pero ahora es reconocido como un jugador profesional.
-Abel, cuando cumples años?- se burla Norberto de su amigo
-la próxima semana.... jaque... – le responde Abel con una sonrisa, por su inminente triunfo
Norberto preocupado por su situación, piensa en un movimiento que salve a su rey, cuando Abel lo interrumpe
-mate...
los 10 años de experiencia de Abel sin duda lo ayudaban mucho, pero Norberto, era un digno rival para esa década de experiencia.
Norberto levaba solo 8 años jugando regularmente, comenzó a jugar cuando su esposa falleció producto de un ataque cardiaco. Exactamente 2 semanas después de la tragedia acepto la primera invitación de Abel, quien ya era considerado un jugador de alto nivel.
Mientras Abel ordenaba las piezas para un nuevo reto, Norberto observaba las palomas levantar su vuelo cuando alguien se les acercaba.
Un joven llamo la atención de Norberto, no tenia mas de 15 años, pero, sin duda era un gran jugador, estaba sentado en un escalón jugando con un amigo
- Norberto, ya esta, blanco o negro? – pregunta sonriente Abel
- Tu sabe, Abel, blanco – responde él
aquel joven ya había ganado a su amigo. Y esperaba que le pidiera la revancha... de pronto, él joven le recordó a su amigo Abel.
- Norberto, ¿vas a jugar? – pregunta impaciente Abel
Él no responde, pero mueve un caballo para iniciar su ofensiva.
Fue un juego, sin duda, muy emocionante, el resultado fue un rey acorralado entre
un caballo y un alfil. Fue un jaque mate perfecto, el ganador fue Norberto. Ya eran las 7 de la tarde y ya no quedaban mucho jugadores.
- un excelente juego don Norberto – con gran admiración le decían
- pues muchas gracias – respondía el con cierto aire de superioridad.
- bueno, nos veremos la próxima semana – dice Abel mientras se alejaba
- Adiós, amigo – dice Norberto mientras empezaba a perderse entre la, multitud
la semana paso sin mucha novedad, Abel y Norberto siguieron sus monótonas vidas, tramites van y vienen, pero sin mucha importancia.
Entonces, llego el domingo y allí estaban otra vez, frente a frente, ambos ancianos, preparados para la guerra, para eliminar al rey del oponente y conquistar hábilmente el reino del otro.
El juego, como siempre emocionante para los seguidores de aquel deporte, paso normal, caían piezas, hasta que cayo la pieza mas importante, el corazón del reino, el gobernador. Murió el rey.
El día pasaba, los juegos iban y venían.
Preocupados por su curiosa rivalidad, estaban los viejos, cuando de la nada un rostro joven dice “jaque mate”, estaba en lo correcto, el juego había terminado, el rey no tenia mucho que hacer frente a dos torres, un alfil y un caballo.
El joven se acerco a Abel para felicitarlo y también para desafiarlo, el joven se presento como Javier, y Norberto lo reconoció de inmediato, era el muchacho de la semana pasada. Abel acepto el reto con un aire de ganador.
El juego comenzó bien, Abel y la experiencia no dudaron en atacar desde un principio, pero el joven a pesar de su edad, era un gran jugador. El juego fue poniéndose emocionante de a poco. Abel comenzó a sudar por la presión de la posibilidad de una derrota ante un muchacho inexperto.
Morían peones, caían caballos y se derrumbaban torres por doquier, una reina fue asesinada y el rey no dudo en vengar su muerte. Las tropas de Abel perdían fuerza gradualmente, mientras el ejercito de Javier se abría paso por el campo de batalla, decenas de personas observaban tan emocionante partida, pero Abel supo demostrar sus habilidades, el ejercito del joven fue derrotado. Solo quedo un rey y su fiel peón, Javier se supo derrotado, pero las bajas enemigas eran considerablemente altas para rendirse. Sin embargo, los 2 jinetes en sus caballos hicieron correr al rey por su vida, de pronto una torre y sus arqueros decidieron que el rey no viviría mucho mas y lo encerraron en una esquina.
Abel con una sonrisa burlona, pero aun con mucho sudor, dijo un “jaque mate” que mas pareció un “me rindo”.
Aplausos se escucharon al instante. Un apretón de manos entre los enemigos sello su encuentro, pero Abel no se sentía bien, no por su oponente, ni mucho menos por su victoria, era un dolor interno.
Cuando Javier se levanto, un dolor inmenso en el corazón de Abel lo dejo tirado en la mesa. Lo ultimo que escucho fue “llamen a una ambulancia” y todo fue un griterío.
Norberto mientras observaba con preocupación a su amigo pensó “jaque mate, mi viejo amigo”
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