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Inicio / Cuenteros Locales / FENIXABSOLUTO / TAFEFOBIA: LAMENTOS DEL DESIERTO

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TAFEFOBIA: LAMENTOS DEL DESIERTO

Deseoso por hallar un original y bello paisaje que sirviera de imagen de portada, para la nueva edición de la revista "National Geographic", el fotógrafo inglés, James Stanley, se separó del guía y del grupo de turistas que lo acompañaban, para internarse en lo más recóndito de los áridos y muy poco explorados desiertos montañosos de Etiopía, en África.

Sin tener un rumbo fijo que seguir y después de vagar infructuosamente por más de cuatro horas bajo el abrasador sol del medio día, el desorientado fotógrafo, desmontó de su achacoso dromedario para echarse a descansar y compartir un poco de agua con el animal, sobre la tibia arena que ofrecía la delgada sombra de una solitaria y enana palmera, que pervivía al pie de las montañas.

Luego de tomar algunas fotografías al paraje desértico, el inglés, se dispuso a continuar con la búsqueda de su "paisaje ideal", cuando de pronto, oyó la cavernosa voz de un hombre que, en perfecto francés, gritaba pidiéndole ayuda...

- ¡Ayúdame viajero, no me abandones por favor! ¡Ayúdame, ten misericordia de mí! - exclamaba, la angustiada voz del incógnito personaje.

- ¡Te oigo...pero! ¿Dime en dónde estás? - preguntó el fotógrafo.

- ¡Viajero, estoy aquí, justo debajo de tus pies!

- ¡No es posible...! ¿Cómo puedes estar vivo, estando enterrado en las estériles arenas de éste desierto...?. ¡No! de seguro debo estar alucinando por causa del sofocante calor. Lo mejor será que regrese al campamento de turistas.

- ¡No, no te marches, te lo ruego amigo viajero! no estás alucinando, soy tan real como tú. ¡Cava para liberarme, te lo imploro! a cambio, yo te obsequiaré todo el oro y las joyas preciosas que cubren y visten mi pálida piel... ésta piel ávida de ser nuevamente acariciada por los mismos rayos del sol que hoy broncea la tuya.

- ¡No me convences! - replicó, el inglés, algo perplejo - Haz de ser un hombre cruel para que te hayan enterrado vivo aquí... será mejor que me vaya pronto.

- ¡No, aguarda, yo no te miento!, si me liberas, verás que sí traigo conmigo todo ese tesoro que te mencioné... además, te prometo que si me sacas de este lugar, te concederé juventud y vida eterna.

Sin nada que perder y mucho por ganar, el fotógrafo inglés, corrió a traer una pequeña pala que llevaba atada a la montura del camélido y, después de percatarse de no ser espiado, comenzó a cavar en el lugar indicado, hasta que a metro y medio de profundidad, encontró un sarcófago de sólido granito, con la imagen de un faraón egipcio labrada magistralmente en la tapa.

- ¡Muy bien amigo!, ahora tan sólo te falta retirar ésta pesada tapa de piedra y te haré un hombre rico e inmortal - se dejaba oír, ahora con mayor claridad, la voz del interior del sepulcro.

Haciendo palanca con la pala, el inglés, logró mover la maciza tapa, dejando al descubierto el contenido del féretro. Por un instante, sus ojos se deslumbraron con el resplandor del oro, la plata, los diamantes, zafiros y rubíes que guardaba el sepulcro. En seguida, un espigado joven, abandonó raudo y silencioso el agujero, mientras se despojaba de todas las hermosas joyas que ataviaban su cuerpo, en tanto que, el inglés, que sólo tenía ojos para admirar el tesoro, no perdió ni un segundo en llenar sus bolsillos y colocarse, cuantas alhajas pudiera cargar consigo. De súbito, una extraña sensación de rigidez, inmovilizó por completo, cada uno de los músculos del ambicioso fotógrafo que, cubierto con las joyas, cayó bruscamente de espaldas, dentro del fúnebre sarcófago.

Vivo, con los ojos bien abiertos, pero incapaz de moverse por la catalepsia que lo dominaba, intentó pedir auxilio al misterioso hombre que acababa de ayudar, mas, sus esfuerzos por gritar fueron en vano e inútiles, no sólo porque el sujeto ya se había marchado, sino también, debido al entumecimiento de su boca que no lograba articular para hablar. Aterrorizado e impotente, esperó impaciente su final; cuando de repente, escuchó los trancos largos del trote del dromedario, aproximarse...

- ¡Oh, qué descuidado soy! - exclamó, en tono sarcástico, el ex ocupante del sarcófago - Me fui, olvidando la promesa que te hice... ¿Recuerdas?

De inmediato, el hombre se inclinó ligeramente con la cabeza hacia el agujero donde estaba el sarcófago y de su boca arrojó un pequeño escarabajo azul, que ni bien cayó sobre el pecho petrificado del aterrado inglés, se deslizó corriendo hasta sus labios, para introducirse dentro de su garganta.

- Muy bien amigo mío, eso es todo... ya eres, no sólo rico, sino que ahora gozarás de juventud y vida eterna. ¡Mírame!, yo soy o más bien era un soldado de la invencible guardia imperial de Napoleón Bonaparte. Me enteré por la agenda que llevas en la montura del dromedario, que estamos en el año 2006... ¡Vaya, por Dios!, enterrado aquí, por más de dos siglos; un perdido expedicionario del antiguo imperio romano, me engañó, cómo yo hoy lo hice contigo. Es una verdadera suerte que hayas pasado por acá y que sobretodo entendieras mi idioma, así como yo - para mi mala suerte - comprendí el idioma de ése maldito romano. En fin... ahora debo cerrar tu tumba, no querrás que los buitres devoren todos los días tu hígado como al pobre de Prometeo, ¿verdad?, recuerda que ya eres inmortal, pero no inmune al dolor. ¡Ah!, una cosa más, te sugiero que aprendas a hablar como ventrílocuo, tienes todo el tiempo del mundo para intentarlo y olvida a los surpersticiosos nómadas que rara vez pasan por aquí, pues, estos creen que somos espíritus malignos y por eso huyen de nuestros lamentos. Adiós amigo.

Después de cerrar el sepulcro y cubrirlo con arena, el soldado francés, abandonó el lugar, a vivir su miserable vida mortal, montado en el dromedario, mientras cantaba a todo pulmón la Marsellesa.

¡Amor sagrado de la patria,

conduce y sostén nuestros brazos vengadores!

¡Libertad, libertad querida,

lucha junto a tus defensores... (bis)



* TAFEFOBIA: Horror a ser sepultado vivo por muerte aparente.

Texto agregado el 29-09-2006, y leído por 79 visitantes. (13 votos)


Lectores Opinan
2008-04-16 02:19:39 Vaya!!!!, ya decia yo que eran demasiadas promesas, como dicen, nada viene gratis no?... me gusto mucho tu relato un beso 5* darknessgirl< /a>
2007-08-26 03:25:04 la ambison se paga caro y el lo aprendio del mal modo.Me encanto tu historia ***** medieval_boy< /a>
2006-10-30 04:03:31 una vez más me absorven tus letras!!! un talento sin duda que has sabido aprovechar!.. me encantan tus escritos.. ya te lo he dicho... te envío mil estrellas! y la admiración de esta lectora! ********** Eien-
2006-10-13 07:17:32 Bueno el relato muy absorvente, yo diría que el inglés pagó cara su códicia. Me encantó***** gfdsa
2006-10-09 21:02:28 Tu historia es excelente, como tu estilo. En mis lares la TAFEFOBIA no existe. Algunos quizá incluso desean ese final. Ven, te invito a que lo descubras en mi fosa recién abierta... Perla_Negra
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