Pasa el tiempo y todavía recuerdo esa trágica noche, en la que la vida de mi amigo se trunco para siempre.
En este día de invierno quiero brindarte el recuerdo de momentos que pase a tu lado.
Cuantas cosas compartimos…Tu eras el prototipo de hombre insuperable y yo quise de las mejores formas posibles imitarte, pues eras el modelo perfecto para poder hacerlo.
Crecimos juntos en distintos ambientes. Tu familia era mas bien de clase alta, y nosotros, bueno nosotros ….digamos que no llegábamos a final de mes, pero nuestra clase social jamás se interpuso en nuestro camino, para llegar a ser los mejores amigos.
Me acuerdo el día que me convenciste para juntos nos inscribiríamos en un deporte que estaba de moda, el boxeo. Que feliz ibas tú. El primer día ya te compraste los guantes. Yo en cambio tuvieron que dolerme mucho los dedos para que mi madre accediera a comprarme unos. Tu seguiste en ese mundo. Yo al mes tuve que dejarlo, pues tampoco me quedaba tiempo y bueno….tampoco es que me ese deporte me entusiasmara demasiado. Te convertiste en uno de los mejores de tu universidad, y pronto, lo que se empezó siendo un mero entretenimiento, se convirtió en tu pasión.
Nuestras vidas en ese momento de la historia, quizás se separaron un poco…bastante.
Tu viajabas constantemente, debido a tus ya asuntos profesionales, y yo empecé a trabajar en el taller de mi padre. Ósea que, ya no estábamos como antaño, continuamente juntos.
Separados llegamos a la madurez de la vida. Una vez por semana conversábamos por teléfono. Yo devoraba los periódicos especializados en boxeo, pues siempre estabas en primera pagina.
Recuerdo la ultima vez que hablamos. Podía percibir la emoción tras la línea telefónica. Entre lágrimas me contaste que el mes próximo dejarías de ser amateur para convertirte en profesional, llorábamos, reíamos, la línea se convirtió en un sinfín de sentimientos al rojo vivo….
Nunca lo conseguiste.
Dos días mas tarde, tu coche se salio de la calzada, provocando un terrible accidente,
en el que dos personas mas, perdieron la vida. En aquella trágica y desesperada noche
tus sueños se esfumaron entre montañas de arena, dejando en mi un vació inigualable.
Hoy en el día de tu cumpleaños quería brindarte estas palabras, quería recordarte lo que una vez fuimos, lo que ya nunca volverá a ser.
Me tengo que marchar, como todos los días mañana vendré… y quizás… si no llueve y las condiciones lo permiten te pueda contar aquella vez…bueno pero eso, eso es otra historia.
|