Errante
invisible,
sin llegada
sin partida
sin valijas,
suspendido en nosotros.
Igualándose en nuestro existir.
se contrae
se expande,
puro espacio relativo.
No se absorbe
ni se contiene en ningún puño.
Aprisionado en horas.
Dos manecillas
sentencian lo efímero...
engendran lo futuro.
Todo, todo... tiene su marca.
su desgaste,
su eternidad
omnipresente...
Le tememos
le vivimos
no podemos burlarle.
Penetra por nuestros poros.
invasor incansable,
de vivencias,
experiencias.
Últimas razones...
habitando rincones laberínticos.
esperando,
atisbando,
reconciliando.
Tratando de atrapar
un último perdón.
Todos los latidos
de nuestros corazones.
|