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Inicio / Cuenteros Locales / melenas / MI PUEBLO, GERNIKA (CUENTO)

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Todo empezó, un veintiséis de abril de mil novecientos treinta y siete.
En plena guerra civil, el ambiente era de continuo nerviosismo, pues los nacionales no tardarían en arremeter contra Euskadi, y en especial, mi pueblo, Gernika.

Yo me levante como todos los días, a eso de las seis de la mañana.
El día se presentaba oscuro, como casi todos en esa época del año.
Antes de vestirme y bajar a desayunar, me gustaba observar, como la gente, en su mayoría, pastores y gente del campo, preparaba los correspondientes tenderetes para luego sobre ellos depositar distintos alimentos del campo. Los pastores a su vez, preparaban vallados para sus ovejas, vacas, etc...Desde lejos, pude distinguir a mi amigo Carlos, siempre bajo la atenta mirada de su padre Don Manuel. Quise gritar su nombre pero...me acorde de la ultima vez que lo hice, y no fue muy buena idea... simplemente me limite a observarle y a reírme de buen gusto, cuando una vaca le tiro toda la leche recién ordeñada y le puso totalmente perdido. Que tiempos...cuanto echo de menos a mi amigo Carlos.
Cuando me vestí y hube recogido la habitación, baje al comedor donde mis padres me esperaban desde hace un rato. Sus miradas delataban temor. Mi madre cocinaba en silencio y padre se comía una bandeja de esos malditos callos, que tan mal me olían a mi. Desayunamos sin prisas. Entre bocado y bocado quise preguntar el porque de tanto silencio, pero...me lo pensé mejor... ya me enteraría después de desayunar.
Cogí el cuaderno del colegio, di un beso a mi madre y ya me disponía a abrir la puerta, cuando mi padre, en un tono seco y autoritario, me mando de nuevo sentar.
Por un momento pensé que mi padre se había enterado de mi piras en el colegio, pero cuando iba a empezar a cantar y a ofrecerle una explicación...los dos se sentaron enfrente de mi. Recuerdo que mi madre lloraba, como nunca la había visto llorar en mis trece años de vida.
Mi padre, con un gesto muy suyo, comenzó a manosearse la barbilla esperando que se presentaran las palabras adecuadas. Dicho gesto en el ,hacia presagiar que algo marchaba mal, francamente mal.
Las palabras de mi padre fueron muy claras. Me costo un rato asimilar tanta informa-
ción, pues en sus vocablos, la política constaba en primer plano. Nacionales, comunistas, alemanes, aviones, tanques, yo no entendía nada. Lo que si comprendí, fue, que tenia que abandonar el pueblo, porque los supuestos enemigos preparaban un ataque a gran escala, sobre Guernika. No tenia tiempo, pues tampoco me lo dieron, al mediodía un tren, transportaría a todos los niños menores de catorce años, a otras ciudades de Europa, yo, al contar con tan solo trece años, viajaría con ellos.
La noticia me cayo como un mazazo en la cabeza. Quise levantarme de la silla, pero no podía, las piernas agarrotadas por la inesperada noticia, no querían moverse. Una sensación de sentimientos acumulados viajo de repente hasta mi garganta, provocando un repentino llanto de miedo y dolor. Apenas quedaban cuatro horas para coger el tren.
No tenia tiempo que perder, salte de la silla como si de un resorte se tratara y volé hacia la puerta de la calle, si yo me iba, mi amigo Carlos vendría conmigo. Ahora tendría que buscarlo.
En la calle, el ambiente era de pura crispación. Las gentes se apresuraban en recoger el ganado, las carretas eran provistas de víveres y los pocos soldados con que contaba el pueblo, preparaban trincheras para protegerse del ataque. Todo era caos, lió y confusión.
Entre la muchedumbre pude distinguir a mi amigo. Corrí entre el gentío para darle caza, pero era inútil, cada dos por tres, era empujado por una multitud realmente excitada por los acontecimientos. Asustado y sin comprender, me senté pensativo en uno de lo bancos de la plaza. Allí, intente darle forma a todo lo que en las ultimas horas me había pasado. Primero, intente asimilar que Gernika iba a ser atacado, no me lo podía creer, pues pensaba que en Bilbao, era donde estaban las cosas feas, no aquí.
Luego, analice la situación respecto a que tenia que marchar fuera del país.
Cuanto tiempo estaría, un mes, dos, tres a lo mucho. ¿y mis padres? No dijeron nada de venir conmigo. Y Carlos, ¿vendría Carlos?. El contaba con quince años recién cumplidos, ¿le dejarían venir?. Mi cabeza era un sinfin de preguntas sin respuestas.

Volvía a casa cuando una voz familiar gritaba mi nombre a pleno pulmón.
Retrocedí inmediatamente al identificar la voz de mi amigo. Una vez me alcanzo, me dispuse a contarle toda la historia desde el principio. Aun recuerdo su mirada asustadiza. Su cuerpo al igual que el mío al conocer que la guerra estaba próxima, se agarroto en el viejo banco del parque. No hablamos durante los cuarenta cinco minutos siguientes.
Nuestros rostros denotaban tristeza, pena y sobre todo dolor, mucho dolor.
En escasamente unos segundos comprendí, que mi buen amigo Carlos, no vendría conmigo.
Contemplamos juntos como las primeras flores querían hacer acto de presencia entre la hierba, ajenas a todo lo que en apenas unos minutos iba acontecer, en mi pueblo, Gernika.


¿SEGUNDA PARTE?

Texto agregado el 30-09-2006, y leído por 122 visitantes. (7 votos)


Lectores Opinan
2007-05-22 12:59:50 Según el doctor Herbert Southworth, el bombardeo se realizó a petición del mando nacionalista, con objeto de destruir la moral de los vascos y debilitar la defensa de Bilbao. Por otro lado, goza de mayor consenso entre los especialistas la teoría de que la operación fue ordenada por un mando alemán (Sperrle o Von Richthofen) sin informar a Franco ni a Kindelán, con la intención de minar la moral enemiga y aleccionar a los nacionales a actuar con mayor contundencia, ante la lentitud de los mismos. Decenas de voces callaron para siempre, consumidas por el horror de la guerra. Testigo silencioso de ello fue el árbol de Gernika, milagrosamente indemne de tal barbarie. El magistral cuadro de Pablo Picasso "El guernica" pone de manifiesto el horror de la guerra. Me gustó este escrito, por lo historíco, la verosimilitud, y forma parte de la historia negra de España. Hechos como ese no deben suceder. Tú novelaste los hechos, con buen criterio y buena pluma. Te felicito. Un saludo***** nekane_25
2007-03-09 00:51:36 que rica la narrativa, entre nostalgica y con mucho de arraigo...me gusta...claro ojala exista una segunda parte... luzyalegria
2006-10-25 19:54:47 Que buena historia, felicidades, muy bien escrita¡¡¡ CAREN
2006-10-11 20:10:46 Esto era de lo que hablaba en mi comentario anterior, quería empezar a leer algo diferente de lo tuyo, y sabía que no me decepcionarías. Hay un nudo en este cuento que deja esa sensación de tristeza y algo más, significantes que quedan en la memoria: el pensar que su cumpleaños era reciente y que, por tanto, nos lleva al sueño: el pudo haber sido; la perplejidad de los niños, de tener que pensar en un enemigo sin saber de fondo lo que ocurría, los niños en este caso, en su inocencia, tienen la mente más abierta, no lo sé, cosas que vas dejando en el camino del lector mientras recorre tus letras. ednushka
2006-09-30 22:25:47 Por supuesto!!!!!!!!! La esperamos. Aytana
 
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