La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - juan-selva - 'Las 12:15 Meridiano.'


Las 12:15 Meridiano.

Para empezar, no sé por dónde empezar, pero eso es lo de menos, al final de cuentas el final bien puede ser el inicio y viceversa, no presten atención a esos detalles pequeños, en esta historia yo no quiero ser yo, entonces seré alguien más, me llamaré Simón, Matías o Andrés, ustedes decidan.

A Simón, Matías o Andrés yo podía verlo encerrado en sí mismo por horas enteras, (lo sé porque como en esta historia yo no soy yo, entonces soy dios) aunque hablara de mil cosas con otras mil personas que ustedes pueden llamar como quieran (Sergio, Leonardo, Santiago, Alejandro o Daniel son buenos nombres), aunque se riera de mil historias que ustedes bien pueden inventar a su antojo (en este caso no voy a dar ejemplos) solía estar solo. Simón, Matías o Andrés no se acostumbraba a su sórdida realidad, odiaba el olor húmedo y metalizado del vacío, pero todo pasa con el tiempo, y fue tiempo después, un día, uno cualquiera, ustedes pongan la fecha (el ocho de agosto del año 2004 me parece una muy buena fecha), apareció ella. No voy a decir su nombre, porque si yo no soy yo, ella no tiene porque ser ella, llámenla como quieran, Gabriela, Elizabeth o Nataly, ustedes deciden.


Simón, Matías o Andrés era un hombre, joveninfante, triste, alegrepesimista, un ser noexistente, pero era. Gabriela, Elizabeth o Nataly, era una mujer, niñabuela más triste aún, pesimistadoliente, que no hallaba una pizca de alegría en el oscuro coctel de la vida. Y por esas desequilibradas mezclas del destino, el tiempo y el anciano y artrítico Cupido (creo yo que también estaba invadido por el Parkinson), que permitieron que estos dos humanos, muertosvivos, se encontraran; ya se habían visto, quizá en sueños, quizá en la calle, quizá por ahí en algún rincón, pero fue sólo hasta ese día al que ustedes pusieron fecha (y yo di una tentativa, insisto muy buena) se encontraron realmente (hay una patética y aterradora diferencia entre ver y encontrar, y sólo hasta ahora que se me ocurre esta historia caigo en cuenta de tan atroz verdad).

Simón, Matías o Andrés y Gabriela, elizabeth o Nataly fueron a tomar un café, oscuro por preferencia de ambos y acompañado por un cigarrillo, nomentolado, por preferencia de ambos. Y fue así que al juego de cruzamiradas los cuerpos se fueron juntando, y más que los cuerpos, los labios, en busca de un nuevo olor para remplazar el de oxido y lluvia de la soledad. Ninguno de los dos quería separarse (eso creo yo, y como dios y dictador en esta historia, así lo impondré), él, porque no quería volver a su vacío habitual y ella, no sé porqué, pero quiero creer que había algo que no le daba ganas de separarse del tristehabitante del nuevo epacioamoroso de su corazón, pero se separaron (por aquella ocasión) y el misterio propio del temor de los que no quieren ser burlados, de los que no saben nada del malexistente amor (digo malexistente, porque creo que es apenas lógico estar decepcionado del amor, al final me entenderán) los atrapó, escondieron ese nuevosentimiento en sus maletas, dándole rienda suelta sólo cuando la amiga sabiasoledad los acompañaba. (a este punto ya se habrán dado cuenta que junto palabras, no son errores ortográficos, es que simplemente encuentro buena la idea de fusionar las palabras que siempre han estado juntas en esta historia, aún antes de ser escritas).

Se me ocurre ahora (y como soy el dios de esta historia y puedo hacer lo que me venga en gana) cambiar la secuencia de las cosas, voy a ahorrarles tiempo y no entraré en detalles banales; sólo voy a contar el inicio y el final de la historía. Lo demás lo resumiré en un párrafo:

Simón, Matías o Andrés y Gabriela, Elizabeth o Nataly, se supuestamenteamaban y llegaron a consumar de manera loca y estúpida su supuestoamor, lo que los llevó a creer durante unos buenos días que serían papás. Ese fue quizá el más importante de todos los acontecimientos que no relataré. Entonces rellenen ese espacio como quieran (se me ocurre por ejemplo besosdeseosos, tardesperdidas, cariciasprofanas, promesasinfuturo y otras tantas tontas cosas).

Volvamos al final, que según creo es lo más importante de la historia (pienso que las historias sólo deberían ser el final, así se ahorraría uno tontas explicaciones y falsas hipótesis, por ejemplo, del Quijote basta saber que se volvió loco y así murió, o de Star Wars lo importante es que Darth Vader era el papá de Luke). Los dosuno o los unodos, la seudopareja, Gabriela, Elizabeth o Nataly y Simón, Matías o Andrés se separaron un tiempo creyendo que aún se supuestamenteamaban (cuando digo que se separaron, digo que se separaron, no que rompieron) y durante ese lapso, a ella se le apareció un fantasma, uno de esos nuncaolvidados, que le recordó que era hora de olvidar al tristehabitante, del ahora, viejoespacio de su corazón. (No me llamen masoquista si digo que ella tuvo la razón, pero la verdad es que yo le creería más a un fantasma que a un vivo). Fue entonces, cuando ella besó el viento con un beso envenenado que llegó a los labios de Simón, Matías o Andrés qué al instante sintió el olor húmedo y metalizado del vacío, que era ahora más detestable que nunca, porque ahora el vacío era un espacio deshabitado, antes simplemente era un vacío que no cocía nada. Y el tristehabitante, labrador de sueños infértiles, tomó un bisturí, abrió su corazón y arrancó a Gabriela, Elizabeth o Nataly de allí, pero una esquina de ese afecto se quedó camuflada en el rincón más inalcanzable de su supuestoamor (es quizá esto lo que me obliga a escribir esta historia idiota).

Para terminar, no sabía por dónde empezar, pero eso es lo de menos, al final de cuentas el final bien puede ser el inicio y viceversa, no presten atención a esos detalles pequeños, en esta historia yo no quiero ser yo, entonces fui alguien más, me llamé Simón, Matías o Andrés, ustedes decidieron.


Texto de juan-selva agregado el 01-10-2006.
La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net