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Inicio / Cuenteros Locales / buckethead / Juntos al fin.-

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Catherine tiene las cosas muy claras y dice que el amor se construye, que no es sólo una cuestión de apasionarse y todo eso. La frase, como dice Gonzalo, suena cliché - incluso la misma palabra amor ya se ha escrito muchas veces - pero cuando Catherine lo dice es diferente, es de verdad. Y no sólo porque tiene ese español directo y ese irremediable acento francés, sino porque su historia es tan monumental que es imposible no creerle.
Catherine es de Lyon, Francia, católica y aristocrática, con todo lo que significa ser aristócrata en Europa, es decir, con siglos de ascendencia y unos padres educados en un castillo. Gonzalo es de Vicuña, no creyente, hijo de padres comerciantes y palestinos. Se conocieron para un 18 de Septiembre hace cuatro años, un fin de semana en que los dos querían estar en lugares más entretenidos. No fue amor a primera vista, como les gustaría leer. Solo se cayeron bien y volvieron a verse en Santiago. Pero algo pasó. Y aunque ella se tuvo que volver a París tres semanas después, él que no estaba del todo bien en la Escuela de Derecho, decidió congelar lo que le quedaba del año, se endeudó y partió a verla. Se suponía que iba a volver a los tres meses, pero se quedó un año y medio. No manejaba un verbo en francés, era un inmigrante con pinta de inmigrante en un país que ya no quieren saber más de ellos, y nunca tuvo un trabajo estable. Pero. así y todo, vivieron juntos y fueron muy pobres y muy felices.
Después de ésos días, Gonzalo volvió a Santiago a terminar su carrera y comenzaron a luchar para juntarse en las vacaciones de verano. Viajaron, por turnos, como dos años. Hasta que pelearon por el futuro y fue horrible. Después de catorce meses en que no se vieron porque se habían despedido para siempre, volvieron a encontrarse en un Terminal de Buses en un pueblo al interior de Antofagasta. Eso fue a principios de año. Y ella, después de arreglar algunas cosas en Francia, se vino a vivir a Santiago. Para siempre. Por espacio no les puedo contar todo lo que tuvieron que soportar, ni los aeropuertos ni las estaciones de trenes en que lloraron al separarse cada vez.
Sobre todo ahora, en que el amor ya no significa nada en esta ciudad y en las parejas hay más exigencias que cariño, es difícil entender lo que hicieron. Imposible, más bien, a menos que alguien tenga ese vacío que se siente cuando el corazón está en otra parte.

Texto agregado el 01-10-2006, y leído por 82 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2007-02-20 08:51:17 No he leído los demás cuentos y escritos que ofertas en tu anaquel literario, pero sin lugar a dudas de los 3 que con este llevo, te digo que éste fue una maravilla. Hay algo que tú logras que al menos a mi me es difícil concretar: un estilo narrativo estable. Por cierto, este texto es rotundo al expresar aquella capacidad tuya de mantener agilidad y claridad en la narración. Utilizas el don de una forma que todo el texto es una herramienta perfecta de compromiso entre el lector y la historia. Este texto me ha encantado y se va para mis anotaciones. Felicitaciones extendidas a tu excelencia creativa! pickard
2006-10-01 18:28:47 excelente narración.De una nostalgia increíble y bien disimulada en una crónica muy bien llevada. ***** zumm
 
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