Alrededor de la media noche despertó...
Estaba agitada, y mojada en sudor... Y es que el sueño era tan real, que casi pudo tocarlo.
Aún permanecía en su memoria sensorial, el olor del agua, el sonido del mar, aún el frío persistente de la mañana calaba sus huesos, y la bruma nublaba su vista.
Un profundo suspiro despejo la modorra del sueño, y aclaró su mente, ella sólo dormía. Estaba en casa, el lugar de siempre, la cómoda guardaba permanentemente la ropa que nunca usaba, el televisor en su lugar, el libro que no ha sido tocado desde hace días permanece en la mesa de noche...
Se levantó de la cama, y mientras se dirigía a la cocina se preguntaba: “¿En donde está? ¿Quien será capaz de derribar el muro? ¿De conquistar mi playa?”
Bebió lentamente su café, se sentó frente a la computadora, y con el ansia de quien desea descargar el alma, comenzó a escribir:
Puede que sea muy temprano, o muy tarde, todo depende de cómo lo veas, esta noche estoy dispuesta al diálogo, temo que mis sueños me engañen, y comience a creer que forman parte de la realidad.
Tu que a medianoche me despiertas, a ti que casi llego a tocar la punta de tu cabello, y en un suspiro quedas más lejos que aquel satélite que ha guiado amores y caminos, tengo que decirte que te estoy buscando.
No con la absurda resignación y escasa iniciativa de la princesa que mira lánguidamente desde la torre quien la libere de su encierro, ni con la premura de la mujer que considera que su tiempo esta por concluir. Sino con el verano en la mano, y el fruto en su color de mayor esplendor. Con la mente clara y el corazón abierto, con la disponibilidad y confianza que da la comprensión que lo compartido enriquece más, que guardando el tesoro en el baúl.
Así buscándote tengo listo sobre la mesa el café humeante y los brazos abiertos, las sábanas blancas, y el pastel recién horneado.
Tengo la confianza que te he de encontrar, que ésta búsqueda no es vana, y mientras llegas, aspiro el torrente de brisa fresca que rodea mi casa, labro la tierra mientras las aves me acompañan con su música milenaria, bailo y canto la música que llega desde lejos y sale de mi casa.
No puedo mentir y he de decir que también en la búsqueda de ti hay noches de tribulación y soledad, pero, que es la esperanza sino la resistencia a los elementos y el triunfo del día sobre la noche, sin duda el tiempo es cíclico. Es que olvidaba decirte, te busco también con mis debilidades y miedos, indecisiones y soledades acompañándome en el camino, pero es que quiero que me quieras toda, esa que busca, necesita y no comprende.
Esta que te busca, espera que con ella seas todo tú, en libertad y plenitud, tanto en tiempo como en espacio.
Echó un vistazo a lo que había escrito, y pensó “¡Que cursilería!”, se levantó, estiró la espalda, y los brazos, y se dirigió a su habitación
Mientras se cubría con las cobijas recordó su sueño y comprendió. Se asumió ambigua e ignorante, pero se reconoció fuerte y humilde para aceptar que los sueños no son de este mundo, y que la realidad tiene todas las posibilidades de llevarla a la paz y la felicidad, el sueño ya no la afectaría.
Pensó: “El sueño inspira y conmueve, pero puede paralizar, es la búsqueda y el compromiso lo que hacen el camino que he decidido andar........ Después de todo, creo que también soy cursi”
Sonrió para sí, acomodó su cuerpo sobre la cama y cerró los ojos, para dormir el sueño plácido de la reconciliación.
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