Lo que muere,
rebelde Lázaro,
esta vez la siesta de Cristo puede ser larga.
Lo que se extingue,
esas rutinas diarias sometidas al nervio y al encierro,
esos asfaltos negros come ruedas, come pies... come huesos.
Lo que se va,
Humo y hollín, transpiración de pulmones y corazones,
letargo controlado paciente...
rumbo al destino de espuma.
Lo que queda,
ser carbón de fuegos ajenos,
entregar sin saber,
regalar pies, manos, brazos, y muslos...
dar todo por absurdas exigencias.
Lo que hay:
- Todo lo anterior. |