Tú, mi más sano vicio
mi locura, mi adicción
sangre en el corazón
tú y tus huesos que me sacan de quicio.
Tú, mi doblemente heroína
que me calmas
que me enganchas
que atadito me tienes a tu vida.
Tú, siempre tan dulce o tan ácida
que dibujas mil flores,
que esbozas un sinfín de formas y colores
tú, que tornas la vida a pasar tan rápida.
Tú, mi caja de pastillas
que me arropas en la oscuridad
porque sin ti al sueño no puedo llegar
tú, al fin y al cabo mi vida.
Tú, mi copa y mi botella
tú, mi dulce princesa
tú, que desatas mi cabeza
que me has salvado del ginebra.
Tú, mi mejor droga
mejor que cualquier cosa
me libras de la oscuridad, tú...
que no ver...que no podría yo ver con tu luz. |