El tuétano de la vida no es, ciertamente, el conformismo.
"Sírvame la mesa por favor, pagué y usted aun no me trae la comida",
frijoles,
lechuga,
uñas entre la salsa, salsa de hongos.
La bela costosa y esa mano tersa.
Unas joyas semi-robadas... semi-heredadas.
Aceite de oliva virgen,
ella lo es... creo.
Poca gente, pocas mesas, pocos oídos,
"por fin sirve oiga, ¿no ve que ella esta delgada?, ¡mire como se le notan las costillas!,
un mozo gordo y mudo... quizá sordo.
Hoy tengo ganas de probar este estofado,
con aceite de oliva... virgen. |