Tu cuello desnudo a la brisa, mis manos húmedas de deseo buscando el encuentro,... virás... tu sonrisa recuerda la manzana del edénico pasado en el cual la génesis del tiempo tuvo lugar.
Te acercas, sonrio, las manos entrelazadas, las nubes pasando como testigas mudas de lo que presiento... tu voz se descarga como raudales de lluvias no venidas... te alejas.
El miedo hace presa entreambos, juzga, dilata el espacio que nos une, la sombra de la búsqueda se proyecta sobre nosotros.
Encontrados al fin en un tiempo que solo se conjuga en el presente, las manos y los miedos entrelazados y aunque seguimos aquí en esta orilla estamos como siempre separados. |